Intentan cerrar ‘el Consulado de la Roosevelt’ en Queens

Nueva York – En la intersección de la calle 82 y la Avenida Roosevelt, Luis espera paciente por un cliente mientras pregona discretamente “social, social”. Ofrece licencias de conducir del área Triestatal y de México, tarjetas de residencia permanente y pasaportes, entre otros documentos.

“En otras esquinas consigues “chabacanadas”, pero yo te garantizo el trabajo. Es caro, pero cuando lo veas hasta me vas a recomendar con tus amigos”, indica sin pudor este vendedor de documentos falsos.

Luis indicó que “para los ‘ñaños’ (ecuatorianos)” tiene un servicio especial, también les consigue credenciales mexicanas para poder votar.

“Si te botan para tu país nada más te dejan en México, de ahí es más fácil regresar”, aseguró.

El hombre dice a sus clientes que sus “papeles” son de calidad y que pasan por verdaderos. Las autoridades también lo saben.

El Senador José Peralta destacó que los falsificadores recurren a una tecnología sofisticada para imitar los estándares de seguridad de documentos oficiales, lo que hace prácticamente imposible para el ojo inexperto identificar los originales de los que no lo son.

En un intento por combatir el problema, Peralta y el asambleísta Francisco Moya introdujeron recientemente a ambas cámaras, un proyecto de ley que plantea igualar el tiempo de las condenas de fabricantes y vendedores.

Según el código penal de Nueva York, los fabricantes de documentos falsos enfrentan hasta 15 años de prisión por esta práctica ilegal. Sin embargo, los vendedores son castigados con penas de hasta siete. De aprobarse la legislación, el delito por vender identificaciones falsas pasaría de la clase D a la C, agravando el castigo.

Peralta calificó a la Avenida Roosevelt como el nuevo Times Square, refiriéndose a las décadas de los 80 y 90, cuando esta área de Manhattan padecía un problema similar.

En la comunidad latina, el vecindario de Queens es conocido como el “consulado de la Roosevelt”, por la facilidad con la que se adquieren documentos falsos del país y extranjeros.

Aunque la legislación que plantea el Senador Peralta no hace referencia a castigos para compradores, la ley del Estado de Nueva York es muy clara al respecto.

Un menor que usa una identificación falsa para comprar alcohol puede recibir una multa de $100 en la primera violación y/o una ordenanza de trabajo comunitario por 30 horas. Poseer una licencia de conducir fraudulenta puede alcanzar una multa de hasta mil; sin embargo, los tribunales radican cargos dependiendo del caso, aunque puede considerarse un delito grave que podría castigarse a nivel estatal y federal.

Si la licencia no tiene el nombre y la dirección real del portador, puede considerarse un delito de suplantación de información y se castiga con hasta un año de cárcel y una multa de mil.

Para René (no reveló su apellido), un salvadoreño residente de Jackson Heights, la compra de documentos falsos es una necesidad que obliga a romper las leyes.

“Muchos necesitamos un seguro social para trabajar. No tenemos opción”, dijo.

Otros residentes piensan distinto. Sarita Camargo, una puertorriqueña de 52, dijo que la propuesta del Senador Peralta podría evitar fraudes.

“Puede ser que las tarjetas de seguro social que se venden en la calle usen el número de una trabajadora como yo. No quiero que me roben mi identidad ni mis beneficios”.

Peralta advirtió que la legislación introducida podría avanzar hasta que concluya el proceso de redistribución de distritos electorales. El Fiscal de Queens, Richard Brown, colaboró con la redacción del proyecto de ley.

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