Fábrica de muñecas guarda historia dominicana

Film captura experiencia quisqueyana en NY, a través de la Alexander Doll Company
Fábrica de muñecas guarda historia dominicana
Cartel del documental "Los Rostros Detrás de las Muñecas".

NUEVA YORK – Cuando Guillermina Mora tenía nueve años tomaba los pantalones viejos de su padre y, armada con tijera, aguja e hilos, confeccionaba las muñecas de trapo que ahora recuerda como la alegría de su niñez.

Mora nunca imaginó que al llegar a Nueva York, en 1993, se dedicaría a fabricar muñecas, en una de las fábricas más importantes del mundo, la Alexander Doll Company, una labor que la ha ayudado a criar a sus hijos, entonces de 8 y 12 años de edad, los cuales hoy día son profesionales.

“Yo vine a Nueva York buscando un mejor porvenir para mi familia, y como en República Dominicana me ganaba la vida como modista, mi prima Clara Rivas me llevó a la fábrica y me contrataron de inmediato en el diseño y confección de ropitas para muñecas”, dijo Mora. “Con el dinero que ganaba pagaba mis gastos, enviaba dinero a mi familia en la Línea Noroeste, y ayudé a mis hijos a ir a la universidad”, señaló Mora.

Mora es una de las trabajadoras que aparecen en el primer documental que recoge una historia laboral dominicana en los Estados Unidos, “Los Rostros Detrás de las Muñecas”, dirigido por Freddy Vargas, quien dijo que la importancia de la cinta es que “es un muestra documentada del trabajo que hacen las mujeres dominicanas en el sistema laboral de los Estados Unidos”.

De acuerdo con Mary Ely Peña-Gratereaux, “Los Rostros Detrás de las Muñecas” es un tributo a los trabajadores dominicanos y latinoamericanos de la fábrica de muñecas Alexander Doll Company y su dedicación en la creación de las bellas muñecas que han hecho felices a niños y adultos de todo el mundo.

“Estas costosas muñecas han sido coleccionadas por reinas, empresarias, actrices y líderes mundiales. Los trabajadores, en su mayoría mujeres artistas, costureras y estilistas, son los que arman, desarman y visten a las muñecas, contribuyendo a la cultura, elegancia y fama de esta industria en la economía de Estados Unidos”, dijo Peña-Gratereaux. “Nosotros quisimos mostrar las caras de quienes están detrás de estas famosa muñecas, mujeres dominicanas que son verdaderas artistas”, señaló.

En 1923, Beatrice Alexander Behrman (Madame Alexander), una mujer de Brooklyn de ascendencia rusa, abrió la fábrica de muñecas en el 615 West de la calle 131, en Harlem, Manhattan. La fábrica aún hoy lleva su nombre: Alexander Doll Company, Inc., y refleja el amor por las muñecas compartido con su padre, un inmigrante que fundó el primer hospital de muñecas en Nueva York. Tras la muerte de Madame Alexander en en 2001, la fábrica fue vendida y la casi la totalidad de la producción enviada a China, dejando sin empleo a más de 600 empleados.

“De los cinco pisos de la fábrica, sólo queda uno, donde laboran 50 personas, entre ellas las 15 mujeres del documental”, dijo Peña-Gratereaux.

María Pérez, quien laboró en la fábrica de muñecas durante 31 años hasta su retiro, dijo que en República Dominicana confeccionaba camisas, blusas y pantalones para personas grandes, pero hoy día sólo puede hacerle ropa a su nieta Isabela, de un año de nacida.

“Trabajar en la Alexander Doll Company me ayudó a criar a mi familia de cinco hijos, ya que yo me quedé viuda luego de cinco años de haber llegado a Nueva York, en 1980”, dijo Pérez.