La carga

Existen evidencias científicas abrumadoras que indican que el maltrato infantil puede llevar a una amplia variedad de problemas físicos y emocionales. Las lesiones físicas que deja el maltrato infantil a corto plazo pueden incluir cortaduras, moretones, quemaduras y fracturas. El abuso también puede provocar discapacidades visuales, motoras y cognitivas permanentes. El maltrato constante causa un estrés extremo, o “tóxico”, que puede crear problemas en el cerebro en desarrollo y afectar el funcionamiento del sistema nervioso y del sistema inmunitario, y así dejar a los niños vulnerables a enfermedades crónicas en el futuro. Por ejemplo, el maltrato se ha asociado a enfermedades en la adultez que afectan al corazón, el hígado y los pulmones.

No todas las lesiones por causa del maltrato infantil son visibles. El abuso y el descuido también pueden tener repercusiones emocionales duraderas. Las víctimas pueden sufrir de ansiedad o depresión. Puede que se vuelvan desconfiadas o recelosas de las demás personas, o que tengan dificultad para entablar relaciones. Algunas víctimas hasta piensan en suicidarse o intentan hacerlo.