window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Imagen de agentes está por el suelo

WASHINGTON/AP – El Servicio Secreto no muy seguido recibe un golpe detrás de esos lentes oscuros tan geniales. Pero ahora tiene un ojo morado.

El rostro público del servicio está conformado por profesionales férreos vestidos con trajes impecables que utilizan discretas piezas auditivas y guardan armas todavía más discretas. Los agentes son inexpresivos excepto por su mirada siempre atenta y autómatas letales dispuestos a morir por un presidente.

Su reputación, avivada por Hollywood y por lo poco que son vistos por los ciudadanos en oscuras ventanas de caravanas de automóviles, les hacía ganar cualquier calificativo, excepto juerguistas.

Pero lo que sucedió en Colombia no se quedó en Colombia.

Los agentes secretos expuestos han colocado a la gloriosa agencia bajo una línea de fuego diferente, a medida que legisladores e investigadores internos tratan de llegar al fondo del comportamiento de los oficiales y cualquier implicación a la seguridad de aquellos que protegen, comenzando por el presidente Barack Obama.

Ocho oficiales del Servicio Secreto fueron despedidos y tres disciplinados, mientras que a una decena de militares les fueron revocadas sus credenciales como parte de la investigación de actos sexuales inapropiados cometidos por agentes que viajaron este mes a Cartagena, Colombia, a preparar la visita de Obama a la Cumbre de las Américas.

La agencia también está investigando si agentes contrataron prostitutas y desnudistas en El Salvador previo al arribo del mandatario el año pasado. Más reportes han surgido de presuntas conductas desfachatadas de agentes que no están en servicio durante viajes oficiales.

Juntos, la percepción que se está formando es que son una fraternidad de muchachos que se comportan como muchachos de fraternidad, excepto que éstos tienen credenciales de seguridad.

Están siendo bañados por un poderoso torrente de acusaciones, opinó Eric Dezenhall, experto en manejo de escándalos y autor que asesora a consejeros de empresas e instituciones. “Van a lidiar con ello durante un tiempo. Uno no puede controlar este torrente”.

Dezenhall, que de joven fue asesor del ex presidente Ronald Reagan, ve a los agentes del Servicio Secreto como “superhumanos” y su cultura profesional “como lo más genial del mundo”.

Contenido Patrocinado