Llegó mayo, y con él los empleos de calle

Con la llegada de mayo anunciando el verano, no sólo las calles de Nueva York reviven con el colorido de los cocteles de fruta y las jarras de agua fresca. Los latinos se preparan para integrarse a empleos únicos de la temporada, como la jardinería en Long Island, o el paseo de perros en las calles de la ciudad.

Nueva York – Con la llegada de mayo anunciando el verano, no sólo las calles de Nueva York reviven con el colorido de los cocteles de fruta y las jarras de agua fresca. Los latinos se preparan para integrarse a empleos únicos de la temporada, como la jardinería en Long Island, o el paseo de perros en las calles de la ciudad.

Silvio Ramírez, de 29 años, dijo que el verano ofrece nuevas oportunidades empleo para los pintores, quienes remodelan exteriores de casas en Nueva Jersey, Connecticut y el Condado de Westchester.

“Con el clima más cálido los clientes salen de vacaciones y ofrecen más contratos para pintar sus casas en su ausencia”, dijo el trabajador.

Para vendedores ambulantes, ofrecer fruta y bebidas frescas es una de las tantas opciones para la temporada, pese a la difícil economía.

La salvadoreña Yolanda Miranda, de 38 años, vende frutas desde hace 15 en el sur de El Bronx.

“Es una mejor temporada que el invierno. La gente sale a las calles y se vende más. Los mangos con chile es lo que más se solicita”, comentó.

En las calles de la ciudad, vendedores de jugos y bebidas frescas curan la sed de los neoyorquinos, como la ecuatoriana Lucía Ordoñez, que vende una bebida de jugo de fruta y trozos de plátano en Roosevelt Avenue y la calle 82, o las nieves del mexicano José Espinoza, en la calle 90.

“Me gusta conversar con los clientes. Los días de calor le dan a la ciudad vida y alegría, y que mejor que una nieve de fruta para ese sol ardiente”, indicó Espinoza.

Y en Long Island lo que da es la jardinería.

Ángel Bautista, residente de Sag Harbor, indicó que la jardinería en la isla durante el verano, reactiva la economía de muchos jornaleros latinos. Ya que en el invierno no hubo nieve que limpiar, arreglar los jardines devuelve la esperanza a muchos trabajadores.

“Tenemos mucho trabajo podando arboles y sembrando flores. Muchos de nosotros esperábamos los días cálidos, porque nos traen dinero”, expresó.