La traición de Guillermo Linares
El asambleísta por el distrito 72, Guillermo Linares, decidió respaldar la reelección del afroamericano Charles Rangel al Congreso de los Estados Unidos, frente a su compatriota, el dominicano Adriano Espaillat. Lo que lo aparta del liderazgo que lo llevó a Albany como funcionario público, y lo saca de su propia comunidad, que volvió a aceptarlo gracias a una petición a su favor hecha por el dinámico senador y aspirante al Congreso.
Algunos líderes ven esta decisión de Linares como una traición y una afrenta, tras entender que el asambleísta era una entelequia política cuando Adriano y sus amigos del Partido Demócrata lo sacaron del polvo, lanzándolo contra viento y marea en la contienda electoral del 2010.
En esa ocasión, cuando Adriano exhibió públicamente al rechazado Guillermo Linares, por poco lo matan. Todo el mundo se preguntaba si Adriano estaba loco; y que si Adriano no sabía que Linares nunca hizo nada por sus constituyentes. Y mucho menos cuando se desempeñó como director de la Oficina de Inmigración del alcalde Bloomberg.
Nosotros fuimos de los que nos opusimos a la decisión de Adriano. Pero lo triste del caso es que a sólo meses de estar ocupando el cargo público Linares sacó sus garras, actuando como Judas.
Comenzó a pedir un líder distrital y le armó un tremendo lío al mismo Adriano al punto que hablaba de lanzar al Concejo Municipal a su propia hija, contra el líder comunal y concejal Ydanis Rodríguez, quien también le ofreció su total apoyo en las elecciones del 2010.
Pero eso no es todo. Ahora Linares se destapa respaldando públicamente al congresista Rangel, en un momento en que la comunidad hispana reclama a voces el primer congresista de origen dominicano en Washington. La comunidad latina, en especial la dominicana, tiene al candidato más apropiado para esa posición en la persona de Espaillat; por su brillante hoja de servicio comunitario, capacidad, experiencia y señoría política.