¿Y ahora qué, candidato Romney?

Ahora que Mitt Romney aseguró la nominación del GOP para destronar al presidente Obama, surge la pregunta de qué debe hacer el republicano para ganar el voto de los latinos.

Para comenzar, Romney debe generar un plan que atienda las necesidades de los hispanos que votan y de sus amigos y familiares que aún no adquieren el derecho. Aunque es cierto que Romney se ha distanciado de la retórica anti-inmigrante que dominó el comienzo de la primaria, no es menos cierto que su plan de auto-deportaciones como herramienta para corregir las fallas de nuestro sistema migratorio roto –el segundo tema de preocupación para votantes latinos después de la economía– no es un buen punto de inicio.

Romney, como otros republicanos, propone medidas para hacerles la vida imposible a los indocumentados, de modo que se vean obligados a regresarse a sus países.

En vez de ofrecer un plan real, eficiente y humano para que los hispanos voten por Romney, lo que la campaña del exgobernador de Massachusetts, y algunos de sus seguidores, han generado hasta ahora son razones para que los latinos no voten por el Presidente Obama. La táctica, o busca ganar el voto castigo de los hispanos, o ganar su absentismo en las urnas, lo cual también podría beneficiar al republicano porque los latinos tienden a votar demócrata.

En este sentido, se espera que la operación de Romney invoque incansablemente el récord de deportaciones del presidente Obama – sin explicar por qué para la mayoría de los legisladores del GOP, ese récord es, si acaso, demasiado pequeño.

Con el día de la elección a sólo pocos meses, Romney tiene que decidir con qué asuntos convencerá a los latinos y después los latinos decidirán si lo respaldarán o no. Lo que está claro es que esta estrategia de culparse mutuamente no responde la pregunta inevitable: ¿Cuál es el plan?