Ataque al Censo

La precisión en los datos que obtiene la Oficina del Censo es fundamental para los gobiernos y el sector privado. Esa información ayuda a distribuir 400,000 millones de dólares federales al año, según las necesidades de las diversas comunidades y es utilizada por las empresas para planeamiento y la toma de decisiones.

La fuente de información detallada proviene del American Community Survey (ACS) que cada año la recauda de entre tres millones de hogares estadounidenses seleccionados al azar. Este valioso estudio está a punto de ser eliminado en nombre de la “libertad” y de ser inconstitucional.

La asignación de gastos aprobada recientemente por la Cámara de Representantes pasó la medida del congresista Daniel Webster (R-Florida) eliminando el ACS. El legislador dijo proponer un ahorro de dinero, que el sondeo era una invasión a la privacidad, que “la libertad es la que promueve los negocios y no la demanda de información” y, finalmente, cuestionó el valor científico de un sondeo “al azar”.

¿Por dónde empezar? Los científicos dicen que precisamente porque es realizado al azar, este tipo de sondeo es científico. Las organizaciones empresariales más grandes de la nación creen en la necesidad de información. Y es difícil decir que los Padres de la Patria estaban en contra de recaudar información porque solo redactaron en la Constitución que el conteo es cada 10 años.

Por otra parte, el cuestionario es largo, toma 38 minutos completarlo, según el Censo, y sus preguntas son detalladas, como lo era el antiguo formulario largo del censo en cada decenio. Hay preguntas que pueden parecer banales como, por ejemplo, la plomería de un hogar. Sin embargo, esa información servirá para los programas de asistencia del Departamento de Vivienda, permitirá a las autoridades sanitarias vigilar el agua subterránea, además de ser útil para el Departamento de Agricultura y los servicios sociales para la tercera edad.

Finalmente, demás está decir que esta información vale en la práctica más que los cerca de 250 millones de dolares anuales que cuesta el sondeo; y que esa cifra no hace mucha mella en el déficit federal.

Esperamos que el Senado defienda el ACS y no se presté a debilitarlo haciéndolo opcional para que no sea obligatorio proveer tanta información. De esta manera se perdería valor científico y sería más costoso a la larga.

El ataque hacia el sondeo anual del Censo es producto de la falta de conocimiento y una exaltación de la ignorancia.