La verdad entre Espaillat y Linares

La manipulación de Félix Jerez (re: “La traición de Guillermo Linares”, publicada en este espacio el 27 de mayo),que pretende confundir a la comunidad con la intención de favorecer al Senador Adriano Espaillat, que es y ha sido su aliado por años, es indignante e insultante. A través de un mal fabricado discurso, Jerez construye una imagen falsa de Espaillat con la intención de presentarlo como a un dechado de virtudes.

El mencionado “periodista” se vale de las tretas de los farsantes para empañar el legado del Dr. Guillermo Linares. Naturalmente, la sarta de mentiras que Jerez arma se caen porque las evidencias registran lo contrario.

Nunca me había animado a emitir juicio público que pudiese favorecer ni perjudicar a estos dos políticos que por décadas nos han representado, pero creo oportuno apuntar un par de cosas relevantes para aclarar lo que hace tiempo debió haber sido aclarado.

Primero, Adriano ha sido y es archienemigo de Linares desde que éste lo derrotó. El ego descomunal que tiene no le ha permitido poner de lado ese acontecimiento y desde entonces ha desencadenado una guerra a veces fría, otras abiertas como la histórica del caso “PathMark”, y en ocasiones, como ahora, de estocadas traicioneras (negociar por debajo de la mesa el escaño del Senado con Mark Levin para postularse para el Congreso sin considerar que llegó a ocupar su puesto porque el asambleísta se hizo a un lado para que hiciera historia).

Lo único que Linares le debe a Espaillat, y eso es un secreto a voces, es el veneno que siempre le ha tirado al punto de intentar, a través de los adulones que tiene en la “Round Table de New Jersey”, de pretender que le revocaran el mérito de haber sido el “Primer dominicano elegido para una posición política prominente en Nueva York”. Gracias a Dios que los constituyentes, en su mayoría, tenemos memoria y ojos para recordar y ver clarito lo que se destila a pesar de la polvareda que intenta empañarnos la vista.