La mezquindad de Mejía

Siempre sostuve que estas elecciones dominicanas serían trascendentales, inclusive mas cruciales que las del 20 de diciembre de 1962. Este 20 de mayo se tomaron decisiones que afectarán el panorama político dominicano por los próximos cuatro o cinco lustros.

Y lo más significativo no han sido los resultados, que en ninguna forma constituyen una sorpresa para nadie, incluidos los perdedores. De nuevo se ratificó la máxima: “en la política no hay sorpresas sino, sorprendidos”

Hace ya dos semanas que conocemos los números finales y aun el candidato perdedor no ha reconocido la derrota y lo que es peor, va a empujar su partido al desconcierto político, una vez que buscan las causas del desastre en la cesta equivocada. Si no se ponen a buen resguardo, la vencida, que no fue a la tercera vez, como reza del dicho, se presentará en la próxima oportunidad, la sexta.Y será de nuevo en las urnas.