México pone a prueba al IFE
La contienda electoral 2012 volverá a poner a prueba la consolidación democrática del Instituto Federal Electoral (IFE) ante posibles discordias derivados de los resultados de la contienda del primero de julio principalmente frente a las candidaturas presidenciales.
Panorama del auditorio del IFE en México. Crédito: Notimex
MÉXICO, D.F.- La contienda electoral 2012 volverá a poner a prueba la consolidación democrática del Instituto Federal Electoral (IFE) ante posibles discordias derivados de los resultados de la contienda del primero de julio principalmente frente a las candidaturas presidenciales.
A la par, “la madurez” de los partidos políticos está en cuestionamiento ante una opinión pública que los descalifica con la peor opinión respecto a su honestidad para aceptar los resultados electorales, como ocurrió en la contienda de 2006, cuando el izquierdista Andrés Manuel López Obrador argumentó fraude.
“Hoy el IFE tiene garantizada su labor de instalar las casillas, recibir los votos, llevarlos al sistema y dar los resultados, pero lo que no tiene garantizado es que los partidos tengan una actitud desleal con el sistema electoral que tanto ha costado al país”, precisó Mauricio Merino, analista electoral del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
A decir del politílogo, los partidos políticos sin excepción han contribuido en mermar la imagen pública del organismo electoral por el uso “manipulador” de las normas electorales y cita un ejemplo que se replica en los 32 estados de la República.
“Antes de que el organismo electoral dé los resultados preliminares de manera oficial, todos los candidatos se declaran victoriosos a sí mismos y las televisoras inclinan la balanza hacia su favorito ‘con base en sus propias encuestas’ y eso daña mucho al ante la opinión pública”.
Para la contienda del 1 de julio, los candidatos presidenciales Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota (PAN) y Gabriel Quadri (Partido Nueva Alianza) escribieron en sus cuentas de la red social Twitter que reconocerán los resultados y la autoridad del IFE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
López Obrador no se ha pronunciado al respecto. El político que busca por segunda vez la presidencia prevé un escenario de fraude, según dijo en un acto proselitista, después de que una encuesta del diario Reforma lo ubicó a cuatro puntos de Enrique Peña Nieto, pero observadores electorales difieren.
“El juego perverso de abuso y denuncia simultáneo en las elecciones es un caldo de cultivo contra el IFE”, advirtió Merino.
Con todo, la institución se encuentra en un nivel medio de credibilidad; los partidos políticos, se ubican en el último según encuestas del oficial Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática y empresas de marketing político como Defoe.
“El IFE está mucho mejor evaluado que los diputados, gobernadores estatales o senadores”, expresó Yamil Nares, director general de Defoe. “Es superado sólo por instituciones familiares, amigos o colegas de trabajo porque los mexicanos nos fiamos más de los nuestros, pero el IFE como institución tiene los elementos para enfrentar el proceso”.
Tras los señalamientos de parcialidad en la jornada de 2006, el IFE busca ahora garantizar la transparencia a través de un Programa de Resultados Preliminares (PREP) que será respaldado por las actas de casilla escaneadas que se subirán a la página de Internet.
En el cómputo distrital, se recontarán los votos si la diferencia entre el primero y el segundo lugar es menor al 1% de la votación.
El organismo electoral cuenta con un convenio firmado con la Universidad Nacional Autónoma de México que realizará una auditoría.
El politólogo merino precisa dos riesgos de la elección que van más allá del control del IFE: cómo se van a comportar los partidos políticos y el crimen organizado.
José Woldenberg, el ex consejero del instituto –que data de 2007- coincidió en que actualmente existe la certeza de que en el padrón están quienes deben estar, que no hay fantasmas, que no hay rasurados.