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Se define hoy la rama femenina

París – La italiana Sara Errani mide 24 centímetros menos que la rusa Maria Sharapova pero está dispuesta para suplir esa diferencia con corazón y garra y vencer en la final de Roland Garros a la nueva número uno del mundo.

Nueva en esa instancia en el Grand Slam, a “Cichi” le mueven sentimientos para intentar esta hazaña. “Este resultado es para la gente que sufre, para mis vecinos”, dijo tras vencer a la australiana Samantha Stosur, refiriéndose a las víctimas de los últimos terremotos en su país.

Sentimental fuera y aguerrida en la pista, Errani se ha plantado en la final de Roland Garros, después de realizar una excelente temporada sobre tierra batida, ganando tres títulos individuales, Acapulco, Barcelona y Budapest, todos en tierra y cinco de dobles, con su inseparable Roberta Vinci.

En París se ha redimido por fin, después de perder los primeros tres años a las primeras de cambio y el año pasado en la segunda ronda. Y ha vencido además a dos excampeonas de este torneo, la serbia Ana Ivanovic y a la rusa Svetlana Kuznetsova para alcanzar la final.

Como Errani, la jugadora siberiana llega a París con buenos números, quince victorias en la tierra roja, y cuatro triunfos ante jugadoras situadas entre las cinco primeras del mundo, dispuesta a resolver una asignatura pendiente, ganar el único Grand Slam que le falta y cerrar la corona, siendo ya número uno por derecho este lunes.

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