¿Donde está nuestra victoria?

Es bien difícil nuestra lucha. En los Estados Unidos, los republicanos nos detestan y los demócratas nos han traicionado. Después de que Obama incumplió su compromiso de conseguir una reforma migratoria en sus primeros 100 días como presidente, el movimiento le ofreció una segunda oportunidad. Se hizo campaña en todo el país para convencerlo que utilizara su autoridad ejecutiva para parar las deportaciones de padres de familia con hijos que son ciudadanos estadounidenses, y jóvenes que hubieron sido elegibles para el proyecto “DREAM”. Al fin prometió hacerlo pero ahora el Departamento de Seguridad Interna (“

Homeland Security” en ingles) no está cumpliendo con tal promesa pues está dando alivio a una pequeña porción de los elegibles.

En México, el movimiento ha laborado sin descansar para convencer al gobierno que aprobara un proyecto de ley para ofrecer protección a los migrantes que atraviesan a México desde Centroamérica. Presionado por el gobierno estadounidense para que haga más difícil esta clase de migración, el presidente Calderón niega implementar esta ley. Continúa los asaltos, violaciones y asesinatos de migrantes en México. No podemos quitar de nuestras mentes los imagenes de cabezas cortadas y dejadas en las carreteras mexicanas.

En los Estados Unidos, 20 millones de ciudadanos acomodados compran la droga en una forma ilegal, proporcionando así cantidades inagotables de dinero para los narcotraficantes, que se utiliza en parte para comprar las armas en los Estados Unidos. Jóvenes desocupados en los Estados Unidos, México y America Central son reclutados muy fácilmente para la vida deshumanizante de la calle, convergiéndose en sicarios cuando solo tienen 14 o 15 años de edad.

El mes pasado, se reportó que durante el año pasado, las remesas enviadas por inmigrantes a México aumentaron cada mes. Por seguro, lo mismo debe ser el caso con Guatemala, El Salvador y Honduras.

Además, y a pesar de las complicaciones de las elecciones presidenciales, el movimiento mantiene la presión sobre el presidente Obama con una demanda de que la Secretaría de Seguridad Interna, Janet Napolitano, sea destituida si no se cumple con la promesa de parar las deportaciones. Y el 1 de julio, me parece que el partido del actual presidente será rotundamente derrotado.

Los latinos y latinas jamás hemos sido tan unidos y jamás hemos mostrado un nivel tan alto de solidaridad con los de nuestra gente que tienen las mayores dificultades. ¿Qué hemos ganado con esta lucha tan larga y difícil? Estamos logrando nuestra unidad y nuestra humanidad.