Chávez, elecciones y cáncer

A un año de que saliera a la luz el cáncer que aqueja al Presidente de Venezuela Hugo Chávez, el país se acerca a su elección presidencial del 7 de octubre con la incertidumbre respecto al verdadero estado de salud del mandatario.

Chávez inscribió esta semana su candidatura a un tercer período de seis años, mientras que el candidato de la unión opositora, Henrique Capriles Radonski lo hizo el domingo. Las encuestas varían en sus resultados, pero los expertos apuntan que el Presidente tiene todo tipo de ventajas a su favor, excepto una: su enfermedad.

Esto tampoco es una ventaja para el país. Hasta hoy, Chávez no ha específicado el tipo de cáncer que le aqueja y sus referencias respecto a su tratamiento han estado marcadas por su típico discurso grandioso y poca información concreta. Tras la primera operación en Cuba, realizada en junio pasado, Chávez se declaró libre de cáncer en octubre, para luego volar a La Habana en febrero a otra operación con el propósito de remover un nuevo tumor canceroso de la misma zona pélvica intervenida en la primera ocasión. Luego vinieron más tratamientos de radioterapia que alejaron a Chávez de Venezuela hasta finales de abril, y este fin de semana el Presidente volvió a manifestar que tras los últimos análisis “todo salió absolutamente bien”.

El problema es que a la falta de transparencia se suma la incertidumbre de la elección del 7 de octubre, sin que los venezolanos tengan claro qué puede ocurrir si el Presidente muere antes de los comicios o incluso después.

El propio chavismo estaría dividido en posibles corrientes que apoyarían a posibles sucesores, pero Chávez no ha dejado entrever ni la más mínima intención de señalar un posible sucesor, cosa que por lo demás es políticamente comprensible, pero deja al país en el aire ante lo que podría ser un Gobierno chavista sin Chávez, o peor, una situación caótica si es que el Presidente no sobrevive en el futuro inmediato.

Mucho mejor para el país sería poner las cartas sobre la mesa, pero el Gobierno venezolano aparentemente teme que cualquier empeoramiento de la salud del Presidente o discusión sobre un sucesor se traduzca en abstencionismo de sus votantes en octubre.

Esto significa, no obstante, que los venezolanos podrían llegar a las urnas con gran incertidumbre, lo cual es lamentable desde todo punto de vista.

Impremedia/La Opinión