Ojalá que los Dreamers no tengan una pesadilla

Creo que el presidente tiene la autoridad legal para diferir la deportación de algunos jóvenes indocumentados. Y sin embargo, tengo dudas de que lo el Presidente anunciara con bombos y platillos, para el deleite de los Dreamers en todo el país, vaya de hecho a convertirse en una realidad.

Para empezar hay que considerar que los funcionaros de la Administración ven en forma muy diferente lo de “en forma inmediata” anunciado por el presidente.

Ya el U.S. Citizenship and Immigration Service (USCIS) ha notificado a los abogados de inmigración que “NO (el énfasis es de ellos) presenten solicitudes de acción diferida en estos casos” porque si lo hacen las peticiones serán denegadas.

La página web de USCIS dice que la directiva de la Secretaria de Seguridad Nacional (DHS) Janet Napolitano da 60 días para crear el proceso para aceptar dichos pedidos. Los abogados dicen que lo único que pueden hacer es pedirles a los jueces de inmigración que posterguen los casos de estos jóvenes hasta que las nuevas reglas entren en vigor.

En esencia, el Presidente dijo que esto ocurriría de forma inmediata. Y ahora eso se ha convertido en 60 días, si no hay demoras.

Además, hay que recordar que la Administración prometió algo similar el verano pasado cuando anunció que utilizaría la discreción fiscal para no deportar a aquellos inmigrantes que no tuvieran un récord criminal. Ese programa ha sido un desastre.

Según un comunicado del American Immigration Lawyers Association del 7 de junio, DHS ha revisado 288,000 casos bajo el programa de 2011, y de ellos solo 1.5% ha podido acogerse a las nueva directiva.

Así que el gobierno ha continuado deportando inmigrantes indocumentados en forma masiva -unos 400,000 al año. De los deportados en los últimos 12 meses menos de la mitad tenían récord criminal.

Esta vez la Casa Blanca les ha dicho que la cosa es diferente. Cuando la directiva de DHS entre en vigor los Dreamers van a tener el derechos a solicitar en forma activa que se difiera su deportación.

Por ahora los Dreamers tienen que tener fe. Todo el que crea en este país de inmigrantes debe entender que aquellos niños que llegaron a este país con sus padres y que no han cometido delito alguno deben de poder quedarse en Estados Unidos a trabajar y estudiar. Es más, yo creo que se les debe facilitar una forma de obtener la ciudadanía. Y quiero creer que ellos ganaran la batalla.

Pero no puedo evitar las dudas. Lo propuesto por el gobierno les otorga dos años para vivir y trabajar en este país. Después tienen que solicitar el permiso de nuevo. A todos los tienen fichados bajo el programa y de un plumazo pueden ponerlos de nuevo en la línea a ser deportados. No quiero creer que tantos estudiantes vayan a ser engañados. Pero en realidad, tengo mis dudas.