55 y felizmente retirada

Quizás debí titular este trabajo, “Ahora me toca a mí”, porque ciertamente luego de tomar la decisión de retirarme de la vida laboral para dedicarme a mí como persona y como profesional independiente, es el tiempo mío.

Después de trabajar en este país por más de 20 años y dedicarme a la crianza de mi hijo, al llegar a los 55 años decidí darme una nueva oportunidad.

Tuve la dicha de trabajar en una empresa donde con 10 años de servicios y 55 años de edad, los empleados pueden tomar la decisión de seguir laborando, o esperar la tan ‘cacareada’ ley que le permite retirarse y obtener sus beneficios del Seguro Social.

Estoy en desacuerdo con esa ley, porque he visto a muchos de mis compañeros de trabajo vegetar, y hasta morir, esperando los 62 y 65 años para poder obtener dichos beneficios.

La Ley del Seguro Social debería de ser revisada. La encuentro abusiva y dictatorial porque obliga al trabajador a laborar hasta su último “suspiro”, porque después de los 60 la energía y la salud están muy por debajo del 100%,lo que hace que el empleado no rinda.

El Seguro Social no es una dádiva, es el cúmulo de años de trabajo, que semanalmente se obtiene de los cheques del trabajador, por lo que deberían darle su “acumulado” cuando el empleado lo requiera y no esperar a que la persona, no pueda valerse por sí solo.

Si la ley no puede cambiar, por lo menos debería de ser más flexible, y que el retiro sea voluntario. Claro, requerir determinado tiempo de servicio y una edad donde las personas puedan seguir viviendo dignamente.

Si tenemos aspiraciones y sueños, los 55 son ideales para “empezar a vivir”. Si la salud nos acompaña y Dios nos concede la dicha de seguir en el camino, podemos disfrutar de la vida, porque todavía tenemos “juventud” y cierta libertad para ver el otro color de la vida que nos ofrece la experiencia adquirida por los años.