El paso a la ciudadanía

El paso a la ciudadanía es la culminación del recorrido del inmigrante que, después de esfuerzo y paciencia, quiere ser una parte integral del sistema estadounidense. Es un privilegio que permite a la persona participar en las decisiones políticas que afectan a su vida y a la de su familia.

Hay cerca de ocho millones de residentes legales en Estados Unidos que están en condición de solicitar la ciudadanía, después de haber cumplido los cinco años de residencia legal. Y Los Ángeles es la ciudad que cuenta con la cifra más alta de personas en esta situación.

Creemos que la ciudadanía es la meta natural del inmigrante que establece una nueva vida en esta tierra. Por eso, respaldamos la “Iniciativa de los Nuevos Americanos” promovida por la Conferencia Nacional de Alcaldes en la reunión de hace un par de semanas en Orlando, Florida.

Esta iniciativa promueve la colaboración de las ciudades, como en el caso de Los Ángeles, con las organizaciones locales defensoras de los inmigrantes y las que promueven la ciudadanía. La colaboración es limitada a los recursos que no signifiquen un desembolso extra de dinero.

Algo es algo. Aunque la mayor dificultad no es la falta de entusiasmo entre los ciudadanos en potencia, sino el poder desembolsar los 680 dólares que cuesta el trámite. Este es un obstáculo cada vez más díficil de superar en una economía como la actual.

Por eso es hora que al Servicio de Inmigración y Ciudadanía se le asigne un presupuesto del fondo general -como a cualquier otra agencia federal- en vez de hacer que sea autosuficiente. Esto lo obliga a cobra tarifas demasiado elevadas en la necesidad de cubrir sus gastos.

Una de las quejas que se hace a los inmigrantes es su presunto desinterés en integrarse a la sociedad estadounidense. La realidad es todo lo contrario. Hay un gran interés en la ciudadanía, pero el trámite seguirá siendo costoso mientras que no se le de al USCIS la prioridad presupuestaria que merece.

Impremedia/La Opinión