Tras las elecciones en México

Tras las elecciones en México

A pesar de la desilusión de muchos por el resultado, las elecciones de México representaron un paso positivo en el avance democrático de un país que hasta apenas hace 12 años vivía la llamada “dictadura perfecta”, protagonizada por un único partido (el Partido Revolucionario Institucional) autoritario y corrupto.

Tras 12 años de gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN), que representaron un deseo de cambio, la mayoría de los votantes mostraron estar agotados de lo que se ofreció y votaron por una alternativa diferente. Hubo gran afluencia a las urnas y entusiasmo por el proceso. El movimiento juvenil #Yo soy 132, surgido en oposición al candidato que ahora aparece ganador, demostró que hay un fuerte movimiento cívico que quiere algo más que alternancia en el poder y busca una democracia de mayor calidad y transparencia.

El aparente triunfo de Enrique Peña Nieto, candidato del PRI, no representa un mandato abrumador sino un llamado a gobernar, como él mismo lo dijo, “sin volver al pasado corrupto y autoritario” de su partido. Al ganar menos votos de los que esperaba, se anticipa un Congreso dividido con el que será necesario negociar para gobernar efectivamente. Peña Nieto ha prometido reformas que ayuden a reactivar la economía, la que ha dicho será su principal enfoque.

El proceso electoral mismo aún no ha terminado. Esperamos que el mismo se complete sin las dificultades y la falta de claridad de la elección pasada, y así como se necesita que el Instituto Federal Electoral se conduzca con eficiencia y transparencia, los derrotados también deben estar listos a aceptar los resultados sin excusas. En eso también deben demostrar su apego a la democracia.

En cuanto al probable gobierno del “nuevo PRI”, creemos que la sociedad mexicana está hoy en día mucho más alerta e informada para vigilar que no haya una vuelta a las épocas oscuras del PRI todopoderoso. De confirmarse el triunfo de Peña Nieto, el nuevo presidente tiene desafíos inmensos como la seguridad pública y la situación económica. Y ese es su verdadero mandato.

Otras fuerzas políticas y cívicas deberán entonces tomar su lugar para hacer una oposición leal al país y a la imagen del México que quieren construir.

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