Neoyorquinos sofocados por el calor

Recurrieron a cualquier sombra para refugiarse de la alta temperatura registrada
Neoyorquinos sofocados por el calor
Evelia Ronco tuvo que batallar contra el calor junto a su pequeña nieta Ruby.
Foto: EDLP

NUEVA YORK – El agua fluyó por la ciudad de Nueva York en medio de las altas temperaturas que, en algunos lugares, sobrepasaron los 100 grados, como parte de una ola de calor que golpeó a la mayor parte de la nación.

Los neoyorquinos se apresuraban por buscar alguna sombra y recurrieron al precioso líquido para combatir el sofocante calor que azotó ayer en la Gran Manzana.

El Servicio Nacional de Meteorología había emitido una advertencia de calor excesivo para la ciudad, con temperaturas récord.

La mexicana Evelia Ronco, de 49 años, se preparó para batallar contra el calor antes de salir de su residencia junto con su esposo y su pequeña nieta. Ella colocó en su carrito de compras varias botellas de agua.

“Está muy caliente para estar en la calle, pero a mi familia le gusta la comida casera y vamos hacer la compra. Tomo mucha agua y camino despacio por la sombrita para no agitarme. Mi esposo se sienta un rato en un lugar que haga sombra y a la niña le doy agua para que no se deshidrate”, dijo Ronco mientras le resbalaban gotas de sudor por la cara y miraba a su su esposo que descansaba.

La vendedora callejera Elena Mendoza, de 70 años, cargó con cuatro botellas de agua congelada para pasar el día caluroso. Además, buscó la sombra bajo un árbol para protegerse de los rayos del sol.

“Cada momento tomo agua fría porque sino me deshidrato. A veces entro en aquella pizzería que tiene aire acondicionado o me quedo debajo de este árbol porque no hay cómo liberarse del sol”, indicó Mendoza.

Agobiada por el calor, esta vendedora ambulante dijo que estaba “arrepentida de haber salido hoy a trabajar”.

“La gente no está saliendo y no he vendido nada. Estoy como un pan que no se vende. Hace mucha calor, es insoportable”, se quejó la mujer.

Los expertos advirtieron que la combinación de altas temperaturas y la humedad podían ocasionar agotamiento.

Mientras, en la plataforma del subway -en la estación “Times Square”- el ecuatoriano Jorge Serpa, de 58 años, sudaba copiosamente y desesperado por la humedad y el calor se mojaba la cabeza.

“Para acabar con el fastidio tomo agua. Es lo único que ayuda para enfrentar este bochorno”, manifestó Serpa, mientras esperaba el tren N.

Las autoridades recomendaron que las personas mayores y los niños debían permanecer en lugares frescos, especialmente equipados con aire acondicionado, y a beber líquidos.

Por tal recomendación, Sahi Perea, de 39, madre de una niña de tres años, prefirió quedarse en su residencia con aire acondicionado.

“Estoy cerca de mi casa y salí a comprar un pollo asado porque no es un buen día para cocinar. Pasaremos todo el día con el aire acondicionado prendido”, aseguró Perea.

La ciudad también habilitó centros de enfriamiento en los cinco condados. Entre ellos, Raíces Senior Center, que ayer abrió sus puertas especialmente para recibir a más de 50 personas adultas que prefirieron sobrevivir a uno de los peores días de calor en lo que va del verano, bailando y jugando dominó.