No más parches, el Congreso debe una reforma migratoria

En los últimos diez años Washington ha adoptado una postura teatral y exagerada con respecto a nuestro fallido sistema de inmigración. Por desgracia, el largo debate no ha logrado ningún avance hacia la reforma migratoria integral que el país necesita con urgencia.

Resulta vergonzoso que el Congreso no pueda ni siquiera ponerse de acuerdo para hacer lo mínimo indispensable. Es decir, aprobar el DREAM Act, una ley que daría oportunidad de ir a la universidad y servir en las fuerzas armadas a miles de jóvenes indocumentados que crecieron aquí y cuya patria es Estados Unidos.

Esos jóvenes merecen algo mejor. Nos sentimos muy orgullosos cuando el Presidente Obama llenó recientemente un vacío de liderazgo y anunció un cambio de política para que estos jóvenes tengan la oportunidad de hacer realidad el Sueño Americano. Esos estudiantes merecen la oportunidad de trabajar, recibir una buena educación, ganarse un estado migratorio legal, colaborar con el avance de nuestra economía y mantener la seguridad del país.

Desde un punto de vista moral e histórico, la decisión del Presidente Obama reafirma los valores básicos que sostenemos en nuestro carácter de nación comprometida a brindar a todos oportunidades, libertad y justicia. Dar oportunidades de trabajar a los inmigrantes jóvenes que han crecido junto a nuestros hijos, que se han destacado en nuestras escuelas y que aspiran a devolver a nuestras comunidades, también constituye una estrategia rentable.

Hasta algunos republicanos, como el exsecretario de estado Colin Powell, han defendido públicamente el DREAM Act, calificándola de críticamente importante para la seguridad nacional. Llegó la hora de que en el Congreso haga a un lado la política y la ideología y finalmente haga algo para fortalecer el futuro y la seguridad de nuestra nación.

Lamentablemente, la falta de liderazgo en Washington se ha extendido a todo el país, y los gobiernos estatales deben dar respuesta por su cuenta a la pregunta fundamental de cómo se debe considerar y tratar a los inmigrantes en nuestra sociedad.

Varios estados, como Arizona y Alabama, han aprobado leyes abominables que atentan contra los derechos civiles y ponen a nuestra nación en la dirección equivocada. Aunque la Corte Suprema recientemente anuló disposiciones jurídicas severas e irracionales de la SB1070 en Arizona, no rechazó una disposición que fomentará la discriminación racial de los hispanos, mediante la aplicación de los llamadas “perfiles raciales”, lo que es motivo de seria preocupación. Estas leyes vergonzosas significan un retroceso para nuestra nación y son un nuevo ejemplo de por qué necesitamos una solución federal para nuestro fallido sistema de inmigración.

Este país, y en especial Nueva York, se construyeron con aportes de inmigrantes. Debemos tomar medidas que conduzcan a una reforma de inmigración balanceada e integral que trate a los inmigrantes con dignidad. Estamos más comprometidos que nunca a trabajar para lograr la aprobación de una reforma inmigratoria integral que dé trato justo a los inmigrantes y ofrezca vías para ganarse la ciudadanía.