¿Tiró la toalla Romney con el voto latino?

En el duelo por el voto latino, el presidente Barack Obama y el virtual nominado republicano, Mitt Romney, tuvieron una especie de mano a mano en el disputado estado de Florida ante la conferencia de NALEO en Orlando en junio. Pero en la conferencia anual del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), iniciada este pasado fin de semana en Las Vegas, Nevada, ninguno hablará al cónclave latino.

A simple vista pareciera que pesan consideraciones políticas. Aunque Obama aventaja a Romney en la preferencia del voto latino nacional y en varios estados clave, incluyendo Florida y Nevada, el botín electoral floridano parece más disputado que el de Nevada. O dicho de otro modo, ¿ya Romney dio por perdido el voto latino de Nevada?

Ambos bandos citan conflictos de itinerario. La administración Obama enviará al vicepresidente Joe Biden hoy a hablar ante la principal organización latina de derechos civiles del país.

Por parte de Romney, el exsecretario de comercio, Carlos Gutiérrez, se personó el sábado al encuentro, pero no en calidad de orador. Se reportó que el gobernador republicano de Nevada, Brian Sandoval, hablaría al grupo, pero tampoco en persona.

En la eterna lucha de percepciones versus realidades, una vez más Romney deja de qué hablar.

Desaprovecha la oportunidad de figurar ante una plataforma latina en un estado electoralmente importante, Nevada, donde la crisis hipotecaria y económica han golpeado sin piedad a la comunidad hispana. Si Romney y su equipo insisten en que el tema electoral es la economía, ¿por qué no aprovecha la ocasión para explicar qué haría para mejorarla si fuera electo presidente, más allá de criticar a Obama? ¿O es que no tiene mucho qué decir?

Es uno de los problemas del bando Romney, las evasivas, aunque incluso cuando dice algo no se sabe claramente qué es.

En Orlando, ante NALEO, luego que Obama anunció el alivio temporal de la deportación a los DREAMers, Romney, quien en las primarias prometió vetar el DREAM Act en su forma actual, afirmó que presentará una solución a largo plazo que “superará” la protección temporal de Obama, pero no elaboró ni aclaró si revocaría o no el amparo.

Ante NALEO, Romney, como hacen muchos republicanos ante audiencias latinas, habló de favorecer la inmigración legal, como si el resto estuviera en contra, pero no propuso qué hacer con los 11 millones de indocumentados.

Con esto no excuso las veces que los demócratas van ante audiencias latinas a decir que apoyan la reforma migratoria, pero que los ata de pies y manos la oposición republicana. Digamos que al menos han sido consistentes en su mensaje.

Pero lo único consistente en Romney es su ambivalencia en temas definitorios como la inmigración. Romney no quiere enfurecer a la base republicana ultraconservadora negada a solucionar el dilema de los indocumentados, pero quiere ganar el apoyo de latinos en estados clave sin decir nada que los motive.

Si figuras republicanas hispanas han criticado públicamente a Romney por no darles municiones en la lucha por el voto latino, como hizo la estratega republicana Ana Navarro, ¿qué puede pensar un votante hispano a quien Romney no le habla y cuando lo hace, no es claramente?

Las pasadas semanas han visto desarrollos que pueden incidir sobre el voto latino: el alivio temporal a los DREAMers y el fallo Supremo que sostuvo la ley de la reforma de salud, son temas que ayudarían a Obama con los votantes latinos. Queda por ver el efecto del fallo del Supremo que declaró anticonstitucional partes de la SB 1070 de Arizona.

No fue buena noticia el reporte laboral de junio que coloca la tasa de desempleo hispano a nivel nacional en 11% y más alta en estados clave.

De manera que en el duelo por el voto latino quedan varios capítulos por escribir, pero sólo uno de los candidatos, Obama, parece estar dando la pelea porque Romney da la percepción de haber tirado la toalla.