Un precio para la Casa Blanca

Dos veces la semana pasada los republicanos del senado federal bloquearon el intento demócrata de aprobar una medida que obligue a los Súper PAC y comités independientes de campaña a revelar más detalladamente sus donantes -es decir, de donde viene el dinero.

Los senadores republicanos votaron en contra y los demócratas a favor. Estos fondos ahora inundan más que nunca antes de dinero de intereses especiales al mundo político, luego que los tribunales (incluyendo la Corte Suprema (en el caso Citizens United) decidiera que las corporaciones -y los sindicatos- tienen los mismos derechos constitucionales que las personas.

En ese mundo, el dinero es libertad de expresión política y, por lo tanto, no puede restringirse. Eso abrió el chorro de las donaciones directas e ilimitadas a los ahora llamados Súper PAC, pero también, al uso de otros comités independientes para canalizar estos fondos. El truco es que los Súper PAC tienen que detallar sus donantes, pero no así los comités independientes.

Esta campaña presidencial será la más cara en la historia del país. Así que lo que ocurre es que estos comités reciben fondos de quien sea y luego los canalizan a Súper PAC o candidatos con otro nombre y santo remedio. Un proyecto de ley pendiente cuyas siglas forman la palabra “DISCLOSE” (revelar, en español) intentaba traer un poco de transparencia a este proceso, no limitar los fondos, sino que hubiera más requisitos para dar a conocer esta información.

La cantidad de dinero que está yendo a las campañas políticas ha aumentado notablemente a raíz de la decisión de Citizens United en 2010 y se calcula que esta será la campaña más cara en la historia del país, contribuyendo aún más a la imagen de compra y venta de influencias y a la cada vez mayor falta de confianza de los estadounidenses respecto a sus sistema político y Gobierno.

No en vano el senador republicano John McCain dijo en su momento que Citizens United fue “la decisión más equivocada, desinformada y atroz de la Corte Suprema en lo que va de siglo”. Y hay muchos colegas suyos en el Senado a los que les gusta que el nuevo mundo creado por esa decisión se quede exactamente como está.