¿Se considera una persona generosa? ¿Será por sus genes?

La amabilidad y la generosidad son virtudes excelentes que hacen que la vida en común sea mucho más agradable y llevadera. ¿Son virtudes con las que se nace, se adquieren o se aprenden?

Un estudio publicado en la revista Psychological Science, sugiere que los genes son, por lo menos, parte de la razón por la que algunas personas son amables y generosas. ¿Se sorprende? No es para menos. Pero vea cómo llegaron a esta conclusión los investigadores de la Universidad de Buffalo y de la Universidad de California en Irvine.

Evaluaron la conducta de personas con distintas versiones de genes receptores de dos hormonas, la oxitocina y la vasopresina, que se cree juegan un papel en que las personas se muestren más amables.

Los genes, en combinación con las percepciones de las personas sobre el mundo (asociándolo con un lugar más o menos amenazador, o por el contrario, amigable), ayudan a predecir la generosidad.

Los participantes que percibían al mundo como un lugar amenazador y peligroso eran menos propensos a ayudar a los demás, a menos que tuvieran versiones de los genes receptores asociados con la generosidad.

Los investigadores no creen haber encontrado el “gen de la amabilidad”, sino el gen que contribuye a que la persona lo sea, pero solamente en la presencia de ciertos sentimientos y actitudes positivas en relación al mundo que la rodea.

En resumen: nuestra predisposición genética podría convertirnos en mejores personas, y ayudar a crear un mundo más feliz, cuando se conjuga con una visión positiva de nuestro entorno.

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