Reaprender la gracia de amamantar

Reaprender la gracia de amamantar
El 75% de las mujeres amamantan a sus hijos recién nacidos.
Foto: EFE / Archivo

En los Estados Unidos, 75% de las mujeres amamantan a sus hijos recién nacidos, pero sólo 33% de ellas lo sigue haciendo después de tres meses, y sólo 13% lo hace hasta los seis meses –el tiempo recomendado para obtener los beneficios de la lactancia.

Las ventajas nutricionales de la lactancia materna son tremendas, y su poder en la prevención de infecciones de oído, diarrea, vómito y problemas respiratorios en los infantes está bien documentado. Eso sin mencionar su efecto en la reducción de cáncer de ovario y senos.

Muchos fabricantes de fórmulas maternas han conseguido maneras bastante agresivas de promocionar sus marcas. Su invasivo mercadeo, que toma salas de parto e incluye muestras gratis para mujeres recién paridas, puede estar contribuyendo a que muchas madres –sobre todo las más jóvenes y las trabajadoras bajo presión de regresar a sus empleos– crean que la fórmula es tan buena como “la teta”, e ignoren los beneficios de darles de mamar a sus bebés.

Una nueva iniciativa de la Ciudad, que entra en vigor en septiembre, ataca precisamente esta posible causa de la reducción de lactancia materna, al evitar que los hospitales les proporcionen fórmula gratis a mujeres que no la necesitan, a menos que sea médicamente apropiado.

El plan, llamado en inglés “Latch on NYC”, también pide al personal de los hospitales informar a las madres sobre la diferencia entre amamantar y usar fórmula, y el beneficio de lo anterior, antes de acceder a proveerles la leche preparada. Las mujeres que escojan usar fórmula podrán hacerlo, y si no tienen dinero para comprarla, serán referidas a programas que la distribuyan gratuitamente.

La razón por la cual las mujeres deciden dejar de amamantar varía, y no hay duda de que en algunos casos usar la fórmula es lo apropiado.

Pero según estudios de la Ciudad, las tres principales razones citadas por mujeres que abandonan tempranamente la lactancia tienen que ver con confusiones o ideas equivocadas que pueden aclararse por medio de educación.

Esto no es, como muchos han querido hacer ver, una intervención del gobierno en las decisiones de las mujeres. Nadie sabe mejor que una madre qué es lo mejor para su hijo, pero en un mundo bombardeado de publicidad e intereses corporativos, la educación es crucial para que ellas puedan tomar mejores decisiones.