Nueva York contra Carlos Slim

Líderes comunitarios de la ciudad de Nueva York, como el senador Adriano Espaillat, los asambleístas Nelson Castro y Robert J. Rodríguez y representantes de La Fuente y Occupy Wall Street anunciaron esta semana que se han unido a nuestro creciente movimiento, “Dos países, una voz”, en protesta por las prácticas monopolísticas de Carlos Slim.

Carlos Slim es el hombre más rico del mundo pero no es como Bill Gates o Warren Buffet. El ha construido su imperio a costa de los pobres de México y está ahora expandiéndose rápidamente a través de Latinoamérica y Europa, propagándose como un virus.

El poder de Carlos Slim y su fortuna se componen principalmente de su monopolio sobre el sistema de telecomunicaciones de América Latina, con precios exorbitantes y servicios inadecuados. La empresa de Slim, América Móvil, tiene casi el 80 por ciento del total del sistema mexicano de telecomunicaciones y se está moviendo rápidamente para apoderarse de sistemas en el Caribe, América Central y América del Sur.

Estos datos han sido confirmados por un estudio de enero de 2012 de la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE), que muestra que Slim cobró de más a los consumidores mexicanos un total de $13.4 mil millones desde 2005 hasta 2009 por servicios de telefonía básica e Internet.

De acuerdo al estudio de la OCDE, México tiene una gran población pobre y rural, que podría aumentar su nivel socio-económico si tuviera acceso a recursos como la banda ancha.

Slim no sólo se niega a reconocer el impacto que tiene sobre los pobres de México, sino que ha dicho que los pobres en México y América Latina son una oportunidad para él y su imperio. Específicamente, en una entrevista con Larry King en diciembre de 2010, King le preguntó: “¿Es difícil para usted ver toda la pobreza en México?” La respuesta de Slim fue: “Es difícil, pero es… Estoy convencido de que toda esta pobreza en México y América Latina… es la oportunidad para crecer.”

Nos hemos unido para luchar contra las prácticas predatorias de Slim y ser la voz de los que no tienen voz. No podemos continuar permitiendo que las prácticas monopolísticas de Slim se extiendan por el mundo. Únanse.