La filosofía enfermiza de los supremacistas blancos

La balacera en un templo Sij por parte de Wade Michael Page, un desalmado supremacista blanco, sorprendió a toda la comunidad norteamericana.

Page pertenecía a un grupo de “skin heads”. Estos grupos creyentes de la supremacía blanca tuvieron origen en los suburbios norteamericanos. La mente de este joven estaba contaminada por ideas destructoras de una cultura neonazi que hace énfasis en las diferencias genéticas y raciales de la gente.

Según esta teoría, la existencia humana inició en el continente africano. Las características étnicas de los primeros humanos tenían los rasgos de la gente que actualmente habita en ese continente.

A medida que se fueron desarrollando, creando familias y comunidades pequeñas, muchos migraron de sur a norte, llegando a partes inhóspitas del continente europeo.

Los cambios de la gente que migró hacia el norte, según esta filosofía, no simplemente fueron de tipo fisiológico, sino también genético, social e intelectual.

Los creyentes de la supremacía blanca suponen que, debido a que la gente que migró hacia Europa debió confrontar más peligros y necesidades para sobrevivir, su condición como ser humano mejoró. La pigmentación de la piel –el hecho de ser blancos–, el color del pelo y también el color de los ojos son el resultado de ese proceso de evolución.

En este sentido, los supremacistas blancos arguyen que los diversos descubrimientos intelectuales y cambios revolucionarios, que se realizaron en Europa no fueron por coincidencia, sino por el esfuerzo de un tipo de gente sofisticada. La revolución industrial, los cambios sociales y políticos que ocurrieron durante el Siglo XVIII, incluso los recientes avances en las comunicaciones y el Internet son, de acuerdo a los creyentes de esta filosofía, causa del esfuerzo de los blancos.

Adolfo Hitler fue el prototipo de la supremacía blanca y fue fundador de la cultura nazi. No sólo fue creyente acérrimo de esta ideología, sino que también fue el que llevó a cabo, paso a paso, sus premisas destructivas.

Los supremacistas blancos de Alemania destruyeron a millones de su propia gente en Europa. Lo hicieron también en el norte de África y en la ex Unión Soviética. Y fueron los que ocasionaron el genocidio de más de seis millones de judíos.

La filosofía de la supremacía blanca es errónea desde una perspectiva histórica y desde un punto de vista filosófico. Su análisis hace caso omiso o ignora las grandes civilizaciones que existieron en el Medio Oriente, Asia y América Latina. Algunas civilizaciones no-europeas tuvieron un alto nivel de inteligencia y lograron importantes descubrimientos para la humanidad.

La supremacía blanca es un mal social y filosófico. La crisis económica y los problemas sociales que afecta a muchos norteamericanos de ascendencia blanca, son excusas infundadas que lamentablemente sirven para reclutar a jóvenes como Wade Michael Page.

Los gobernantes deben tratar de neutralizar el avance de ideologías destructoras y de grupos que se alimentan del odio hacia otras poblaciones.