Las porciones gigantes no ayudan

El tamaño y las calorIas de las raciones que sirven los restaurantes se han triplicado

San Francisco – Cuando sale a comer fuera de casa ¿queda tan satisfecho que incluso le cuesta trabajo levantarse de la silla? ¿Ha comido tanto que en vez de seguir con su rutina diaria siente ganas de irse a casa a dormir una siesta? A menos que usted sea uno de los pocos que comen sólo para vivir y no que viven para comer, lo más probable es que su respuesta sea afirmativa.

Es que, definitivamente, hoy comemos muchísimo más que antes, pues los latinos hemos adquirido la costumbre estadounidense de alimentarnos fuera del hogar y por ende, devorar las enormes porciones que nos ofrecen en estos lugares.

Un estudio reciente publicado por el Center for Disease Control (CDC), mostró que un plato promedio de un restaurante hoy es cuatro veces más grande de lo que era en la década de los 50.

En otras palabras, lo que ingerimos solamente en una comida fuera de casa es equivalente a lo que hace 60 años atrás se repartía entre una familia de cuatro personas.

¿Resultado? Un adulto hoy pesa, en promedio, 26 libras más que en esa época.

Para que se haga una idea, si en 1950 una porción de papas fritas pesaba menos de tres onzas, hoy llega a casi siete. Y un vaso de refresco cuya capacidad era de siete onzas, hoy puede ser de hasta 42, sin considerar que se puede rellenar gratis.

Manuel Villacorta, nutricionista registrado y autor del libro ‘Eating Free’ asegura que “si uno pone algo de atención cuando sale a comer fuera, es decir, si pide la ensalada con el aderezo al costado o si elige pollo a la parrilla en lugar de frito, una comida te puede representar ingerir entre 700 a 1,200 calorías. Pero si uno no pone nada de atención, una salida te puede costar entre 2,000 a 2,500 calorías”.

Demasiado, según él, si se considera que “una mujer con actividad física moderada debe consumir entre 1,800 a 2,000 calorías diarias y un hombre, entre 2,100 a 2,400, aproximadamente”. Es decir, en una sola sentada, se corre el riesgo de consumir más calorías que las que necesitamos durante todo un día.

Por eso, al salir a comer fuera es fundamental fijarse en las cantidades que vamos a ingerir. “Generalmente, no se tiene la menor idea de lo que es una porción correcta”, comenta Villacorta y añade que es importante aprender a medirlas, con un simple y útil método.

“Las porciones se pueden calcular utilizando la mano. Así, la cantidad de granos o carbohidratos que debe comer una persona, tiene que ser del mismo tamaño de su puño. Ahora, si estamos hablando de carnes, lo que se necesita es equivalente al porte de la palma de la mano. Esas son las raciones correctas”, explica el dietista.

“La comida hecha fuera de casa está fuera de tu control”, enfatiza Manuel Villacorta, y explica que la solución no pasa por dejar de salir a comer, sino que dejarlo más bien para ocasiones especiales.

También comenta que hay que mejorar los hábitos alimenticios, recuperando aspectos importantes que se han perdido con el paso del tiempo, producto del estrés y la falta de tiempo con la que se vive hoy.

Así, sugiere “retomar nuestra relación con la cocina”, es decir, tomarse el tiempo para ir al supermercado, elegir productos saludables y luego cocinar en casa lo más posible.

Para quienes no tienen mucho tiempo, el experto aconseja separar unas horas libres y preparar alimentos que se puedan congelar para así tenerlos listos durante la semana laboral.

Finalmente, resalta que hay que recuperar el concepto de “comer con elegancia”, como él llama al proceso de tomar un tiempo determinado para relajarse, sentarse y almorzar o cenar conscientemente, alejados de teléfonos, televisores u otras distracciones.

“Tenemos que volver a como era antes y hacer de la hora de comer un rito, poniendo atención en porciones y sabores”, finaliza.