Entre sus trabajos y las necesidades de sus familias

Nuevos datos publicados esta semana por la Oficina de Estadísticas Laborales ponen de relieve que a menudo los trabajadores luchan por enfrentar los conflictos entre sus trabajos y las necesidades de sus familias. También muestran que el acceso a días pagados es demasiado desigual, aun más para los latinos, quienes son el grupo racial o étnico que es más probable de no tener acceso a días de enfermedad pagados.

Sólo el 43% de los latinos tienen la habilidad de acumular cualquier tipo de días pagados de sus empleadores en comparación con el 60% de los blancos no-hispanos y el 61% de los afroamericanos. Los hombres son más propensos que las mujeres en tener vacaciones pagadas a pesar de que las mujeres hispanas tienen más probabilidades de ser la que tiene que faltar al trabajo y quedarse en casa con un niño enfermo.

Ningún trabajador debería ser forzado a escoger entre su salud y un sueldo. Y también nadie debería tener que elegir entre cuidar su familia y mantener su empleo. Los empresarios y gerentes tampoco deberían estar en la posición de tener que escoger entre la salud y el bienestar de sus empleados y sus familias (y por extensión, a veces, sus clientes) y las necesidades de sus negocios.

Sin embargo, todos los días, los empleados enfrentan ese tipo de decisiones porque no tienen acceso a los días de enfermedad pagados o la flexibilidad laboral. Y todos los días, los empleadores pueden poner las necesidades competitivas de sus negocios de corto plazo antes que la salud y la seguridad de sus empleados debido a la ausencia de una ley federal que garanticé días de enfermedad pagados.

Aunque la mayoría de las familias ya no tienen una persona que se quede en casa por tiempo completo, nuestros trabajos no han ajustado sus políticas para reflejar como son las familias hoy en día.

Hoy, casi dos tercios de las madres trabajan fuera del hogar y la mayoría de las familias con hijos tienen a los adultos que viven en cada hogar trabajando.

Todo el mundo se enferma a veces, y la necesidad de cuidar a la familia de uno no depende de los ingresos.

La Ley de Familias Saludables, patrocinado por la Representante Rosa L. DeLauro (D-CT) y el Senador Tom Harkin (D-IA) (y apoyado por el Presidente Obama) le permitiría a los trabajadores obtener días de enfermedad merecidos para cuando ellos o un miembro de la familia se encuentren enfermos, o para enfrentar la violencia doméstica.

Es hora de que nuestros funcionarios electos reconozcan la forma en la cual nuestro trabajo y vidas familiares han cambiado, y que comiencen la promoción de políticas que le ayuden a toda la gente, y que facilite el balance entre nuestras diferentes demandas en la familia y el trabajo.