Televisa y la sensiblería

La noticia es ya oficial: Televisa, el imperio mediático más grande del mundo hispánico, cuyas oficinas centrales están en Ciudad de México y cuyas ganancias anuales se estiman en los billones de dólares, planea insertarse en el mercado angloparlante de los Estados Unidos con una nueva línea de telenovelas, que producirá en sociedad con diferentes compañías, entre ellas ABC, Lifetime y Nickelodeon.

No es la primera vez que Televisa incursiona en este país. En 2010, invirtió en Univisión de forma tal que es dueña del cinco por ciento de la empresa. Dos años antes, llegó a un acuerdo con Telemundo para proyectar cien horas de programación a través de Galavisión y de su canal de cable Sky. Estas opciones han abierto una amplia puerta que Televisa seguramente aprovechará. Pero esta noticia reciente en realidad promete una incursión distinta: el blanco es el televidente norteamericano en general y no únicamente aquél que tiene ascendencia latina.

Vale la pena desenhebrar esta categoría. Somos más de 55 millones de hispanos al norte del Río Bravo. La nuestra es una comunidad heterogénea. El español, nuestra lengua migratoria, no está en proceso de desaparición. Al contrario, es un idioma en expansión.

Televisa ya tiene un porcentaje ese mercado. Pero quiere una porción del mercado de habla inglesa. Ese mercado también es parte de la minoría latina, sobre todo entre los jóvenes cuya educación escolar se ha llevado a cabo en el sistema norteamericano.

Fundada en 1950, Televisa intentará ahora entrar en el ámbito anglosajón a través de esa porción del mercado hispano que habla inglés. Pero no quiere detenerse allí. Su objetivo es convertirá la telenovela en un género amado entre espectadores que no pertenecen a la minoría latina.

La cuestión, pues, es si podrán las telenovelas, ese género inconfundiblemente hispánico, sobrevivir la transición de una cultura a la otra. En las últimas décadas, el público estadounidense se ha aclimatado a la sensibilidad latina. La diferencia entre una telenovela un soap-opera es que la segunda tiende al realismo mientras que la primera abusa del melodrama. Todas estas son características que saltan a la vista cuando uno sintoniza la pantalla en una telenovela.

Mi respuesta: un sí contundente. La telenovela tiene un futuro prometedor entre los gringos, que verán un elemento deliciosamente retro en su énfasis sensiblero.

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