Un peligro grande si ganan los republicanos

Todos ustedes que han leído esta columna durante los últimos tres años saben que he criticado mucho al presidente Obama y a todos los demás dirigentes del Partido Demócrata por sus promesas incumplidas, por las personas deportadas y sus políticas con respecto a México, incluyendo la fracasada “guerra” en contra del narcotráfico, que ha causado la muerte de 60,000 personas. Mi actitud sigue siendo de crítica, y voy a seguir instando a la comunidad a que los presione.

Pero a pesar de eso, ahora tengo que unir mi voz con los otros que están dando la voz de alarma, para que todos los que puedan salgan a votar en noviembre, para parar al equipo de Romney y Ryan. La selección de Ryan, un dirigente importante en el movimiento “Fiesta de Té” (Tea Party), como candidato para vicepresidente, es un comprobante más que dicha tendencia racista y de extrema derecha se ha apoderado del control del Partido Republicano. Si toman control de todo el país en noviembre, nos habremos metido en un lío muy serio.

Queda claro que su posición sobre la inmigración tiene como fin, nada menos que un “aseo racial”. La declaración hace unos días, por parte de un personaje importante del Partido Republicano sobre el tema de la violación sexual, también nos dice más de lo que buscábamos saber. Todd Aiken dijo que “aun cuando hay un [caso] legítimo de violación, el cuerpo de la mujer rechazará al feto”.

Detrás de este disparate se encuentra el concepto de que para que un asalto sexual sea considerado una verdadera violación, sería necesario que la mujer fuera golpeada prácticamente hasta el punto de la muerte; de no ser así, “a lo mejor se lo buscó”. Si eso es lo que los republicanos de “Tea Party” piensan de la violación de una mujer anglosajona de raza blanca, ¡imagínense que piensan de la violación de mujeres latinas!

Otra información que salió a la luz esta semana revela que un grupo de congresistas republicanos, en un viaje de estudiar la situación en Israel, se metieron a nadar desnudos en el mar de Galilea. Esta falta de respeto hacia aquellas tierras sagradas muestra que algo ha cambiado en el Partido Republicano.

El movimiento “Tea Party” no tiene nada que ver con el cristianismo, y ahora son ellos que mandan en el Partido Republicano. Carecen absolutamente de cualquier compromiso con los valores cristianos. Su actitud cruel e insensible hacia nuestra comunidad, tanto en EEUU como en América Latina, es una cosa sumamente peligrosa.

Necesitamos parar en seco a Romney y Ryan en noviembre. Mostrando nuestra fuerza en las elecciones por medio de una participación masiva, estaremos en una posición para seguir presionando a Obama y a los demócratas. Los que pueden votar, deben hacerlo. Los que no pueden votar, deben hacer todo lo posible para ayudar a organizar y movilizar a los que pueden.