Odisea titánica

Jon Landau, productor de Titanic y Avatar, recuerda la odisea del rodaje de la cinta de James Cameron con Leonardo DiCaprio
Odisea titánica
Jon Landau (izq.) y James Cameron durante una visita al Titanic Museum en Belfast, Irlanda del Norte.
Foto: Suministrada

En 1997, en Baja California, el director James Cameron luchaba contra viento y marea para poder terminar a tiempo su nuevo filme tras True Lies. Los rumores acerca de retrasos en el rodaje, desfase presupuestario, problemas con los actores y la decisión de aplazar su estreno del verano de ese año a las fiestas navideñas, solo hicieron que incrementar la sensación de que Titanic iba a ser un desastre de proporciones… titánicas.

Ese estío, un puñado de periodistas -entre los que me encontraba- fueron invitados a visitar la compañía de efectos visuales Digital Domain, en Venice, y allí el productor Jon Landau nos mostró las primeras imágenes de lo que iba a terminar siendo la película más taquillera de la historia del cine (hasta que Cameron y Landau volvieron a asociarse y lanzaron Avatar).

Al ver solo unos minutos de lo que James Cameron había hecho con la historia del naufragio más dramático, a todos nos quedó claro que el realizador de Terminator había dado un paso de gigante en la recuperación del cine como gran espectáculo (la Academia lo recompensó con 11 Oscar, una cantidad solo igualada por Ben-Hur y The Lord of the Rings: The Return of the King) y, además, había redefinido el empleo de los efectos visuales generados por computadora, algo que llevó mucho más allá doce años después con Avatar.

Jon Landau, cuya carrera anda desde entonces estrechamente ligada a la de Cameron, rememoró recientemente a ¡holaLA! la odisea de lo que significó la filmación del hoy clásico protagonizado por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.

El motivo fue la puesta a la venta, a partir de esta semana, de la edición de Titanic en Blu-ray, fruto de la remasterización de la copia original con motivo de su lanzamiento, la pasada primavera, en tres dimensiones (también se puede adquirir el Blu-ray en 3D).

Landau inició la conversación com una advertencia. “Quiero dejar claro algo: nunca supimos que teníamos entre manos lo que terminamos teniendo entre manos”. Aún así, cuando los rumores antes citados empezaron a circular, su decisión fue mantenerse en silencio. “De esa forma fue cómo lidiamos con todo. Leíamos lo que la gente comentaba y nos decíamos: ‘no han leído el guión, no han visto ninguna escena, nunca han visitado el rodaje…’. Fue muy interesante…”.

“La prensa, que sí había visitado el rodaje, no dijo nada malo. Fue la que no lo hizo, la que buscó una historia donde no la había. Yo me senté y dije: ‘OK. Digan lo que quieran’. Hay un dicho que mis padres me enseñaron: no me importa lo que digas de mí, si como mínimo deletreas mi nombre bien [risas]. Así que yo ya estaba contento con tal de que citaran la película, porque sabia que esta iba a hablar por sí misma. Nuestro trabajo fue no distraernos por esos rumores, sino crear una película de la mejor calidad posible”.

El secreto del éxito de Titanic fue, según el productor, que se trata de “una película a la antigua usanza de Hollywood, hecha como se hacían las películas de Hollywood de antaño. Ya no se hacen así. Ir a Rosarito, construir los decorados, tener a miles de extras, que no son digitales, disponer de un barco allá mismo… es algo que motivó a los actores y al equipo técnico. Sentí que, cuando estábamos haciendo la película, iba a ser una de las últimas veces que se iba a hacer una película de esa forma”.

Landau aseguró que no hay nada de lo que se arrepiente en la creación del filme. “Cuando una película es tan exitosa como Titanic, no creo que debas mirar hacia atrás pensando que tendríamos que haber hecho algo de forma distinta… La haría exactamente igual hoy mismo [risas]”, expresó, añadiendo que su indiscutible triunfo surgió de algo fundamental en cualquier largometraje. “Lo que hicimos bien fue que nunca perdimos de vista la historia y los personajes. Nunca dejamos que los efectos especiales, el espectáculo, los problemas de producción interfirieran. Y tuvimos algunos problemas… Jim [James Cameron] siempre nos mantuvo enfocados en la historia y en los personajes”, relató.

Hablando del realizador de Aliens, Landau resaltó que lo que realmente funciona entre ambos es que “Jim y yo hemos desarrollado una relación en la que puedo ser su ángel y demonio. Y valora esas dos facetas. Sabe que cuando le comento algo, no es desde una perspectiva personal, sino siempre pensando en la película. No siempre estamos de acuerdo, pero sabe que siempre le doy mi honesta opinión”.

La fama profesional de Cameron no es precisamente la de un director apaciguado. “Para Jim no hay nada personal, siempre es sobre la película”, lo defiende Landau. “Sí, a veces una respuesta brusca es lo que se necesita, en lugar de una conversación eterna, para que las cosas sigan moviéndose. Jim te dará a veces esa respuesta [brusca]. Pero eso es lo que pasa cuando trabajas con Jim o con Warren Beatty [Reds], o con Michael Mann [Heat]… Con ellos no es suficiente tener una opinión: hay que articular la razón detrás de esa opinión. Si eres capaz de hacer eso, ellos son lo suficientemente inteligentes como para tomar su propia decisión. Así es como Jim y yo trabajamos”.

Cuando Titanic regresó a los cines la pasada primavera, Landau descubrió algo inesperado. “Lo que es muy interesante es que los fans más entusiastas de la nueva edición fueron los que no la vieron la primera vez en cines. Eso fue lo maravilloso de esta edición: fuimos capaces de convencer a nueva generación”.

Una de las razones de ese renovado éxito fue, evidentemente, la entente emocional entre Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, un emparejamiento que el productor afirma no fue el resultado de tener “suerte. Fue nuestra directora de reparto. No habían muchos actores que fueran capaces de expresar ese amor. El casting fue hecho de forma tradicional, con audiciones, juntos y por separado, aunque ellos no quisieran. Fue muy importante ver su química. Un día, después de la audición con Kate, ella nos dijo que si no la íbamos a contratar, sí teníamos que ofrecerle el papel a Leo, porque quedó impresionada con él”, recordó.

Y aunque hoy la canción de Celine Dion, My Heart Will Go On, compuesta por el autor de la banda sonora, James Horner, es recordada a veces con cierta mofa, cuando se escuchó por primera vez en los títulos de crédito finales dejó a todo el mundo tarareando su melodía. Esa también fue la experiencia de Landau y Cameron.

“La primera vez que vimos la película con la música de James Horner, aunque no toda completa, fue cuando se la enseñamos a Celine Dion. No sabíamos cómo esa canción pop iba a funcionar. Jim la escuchó solo una vez. Pidió que su editor la insertara al final para experimentar cómo funcionaba tras la experiencia de ver la película. La música de Horner es visceral, emocional… y a través de la música uno siente el poder del barco. Todos los temas convergen en la canción de Celine Dion”, afirmó.

En estos momentos, Landau y Cameron se encuentran en plena fase de preproducción de las secuelas de Avatar.Avatar 2 y 3 se rodarán juntas. Las vamos a estrenar con un año de diferencia”, adelantó el primero. “Ya tenemos los estudios donde se rodarán, en Manhattan Beach [California], donde hemos instalado paneles solares para que sea una de la filmaciones más ecológicas de la historia. Los efectos especiales serán de Weta, que ya trabajaron en la primera parte. Y además estamos trabajando con Walt Disney Studios para la atracción [de Avatar] que inauguraremos [en Animal Kingdom, en Walt Disney World]. Estamos metidos de lleno en el mundo de Pandora”, culminó.

Titanic está disponible en combo Blu-ray 3D, 2D y copia digital ($55) y combo Blu-ray 2D, DVD y copia digital ($40). Incluyen dos documentales originales sobre la producción, 30 escenas eliminadas y 60 mini reportajes. Subtitulado en español (Paramount).

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