El grave error de Linares

El senador estatal Adriano Espaillat ahora puede llamarse a sí mismo el líder condal del Norte de Manhattan, después de la paliza que le propinó al asambleísta Guillermo Linares. Espaillat entregó su obituario politico a Linares, y aunque el anuncio publicitario enviado por el senador estatal acusando a Linares de traición a la comunidad latina, en el que aparece el asambleísta dándole la mano al congresista Rangel estaba de sobra y fue inapropiado, en mi opinión personal creo que Espaillat lo hizo para poner el último clavo en el ataúd de Linares y así desacreditarlo dentro de la comunidad dominicana, de tal manera que no tiene ninguna posibilidad de volver a lanzarse.

Guillermo Linares cometió un grave error al desafiar a Espaillat. Incluso los detractores de Espaillat le dan crédito por su ética de trabajo. Según me han dicho, Adriano es el tipo de persona que acaba tres pares de zapatos haciendo campaña, mientras que Linares da la apariencia que estaría más cómodo en los pasillos de la Universidad de Columbia que en las calles de Washington Heights.

Linares también ha demostrado una vez más, que no tiene ‘cola que le pise’, teniendo en cuenta que su hija Mayra -aunque tenía la ventaja del nombre y el dinero sobre la recién elegida Gabriela Rosa-, perdió por un 10%. Y en 2002, el candidato que Linares apoyó para que lo sustituyera en el Concejo Municipal, Víctor Morisete, llegó en un distante cuarto frente a Miguel Martínez, el ganador y quien estaba respaldado por Espaillat. No sé cómo Linares pudo haber calculado tan mal.

El último vestigio de la maquinaria política de Linares es la líder distrital que, o bien tiene que besar el anillo de Espaillat, y esperar clemencia, o se enfrenta a quedar fuera del ruedo político.

En otro orden, Espaillat se presentó en el Desayuno del Desfile Afroamericano el domingo con el líder de distrito . En un giro interesante, cuando el congresista Rangel habló, resaltó la necesidad de la unidad y la paz entre las comunidades que viven en las áreas que él representa y en el momento que Espaillat dejaba el desayuno, le dio un abrazo al reverendo , quien fue líder en la lucha para crear dos escaños en el Congreso en El Bronx y Manhattan para evitar los problemas que existen en la actualidad entre los líderes afroamericanos y los funcionarios electos latinos. Espaillat demostró que no necesita la maquinaria del condado, por lo que cualquier acuerdo de paz que negocie, si decide hacerlo, será desde una posición de poder.