Mas allá de sus trincheras

Si por ser bocones y armar líos otorgaran poder político nuestra comunidad fuera respetada y temida en la nación, el estado y en los cinco condados neoyorquinos.

Sin embargo, los políticos nuestros se han dedicado a manejar sus pequeñas fincas y olvidarse de la pésima condición que abruma a los que ellos dizque representan.

Como muestra tan solo hay que hacer un ligero repaso de las primarias del jueves pasado. Además de convertirse en el plátano mayor de la politica dominicana en la metrópolis al derrotar Adriano Espaillat a su compatriota Guillermo Linares, ¿que logro real hubo para la pujante comunidad?

Con la derrota de la asambleísta Naomi Rivera – merecida o no – a manos de uno que no es puertorriqueño ¿que es lo que hay que celebrar? Es por eso que nos debe descomponer el estómago es el placer perverso que ha derivado el diabólico Rubén Díaz con auto acreditarse ser parte el triunfo del extranjero.

En Brooklyn Martín Malave Dilan triunfa en su empeño a volver al Senado estatal mientras que queda clara su asociación con el mañoso sexual Vito López. De igual forma la congresista Nydia M. Velázquez, quien puso los gritos en el cielo cuando el hijo de Dilan la retó en las primarias del 26 de junio y en el pasado ha pedido la cabeza de cualquier contrincante, apoyo la reelección a la asamblea estatal de un anglosajón en contra del candidato latino en el condado de Queens.

Desafortunadamente los ejemplos abundan de como a pesar de nuestra presencia en la legislaturas municipales y estatales de New York los que hemos elegidos operan aislados en sus fincas políticas como si esa fuera la razón por la cual ustedes han votado por ellos.

Lo peor es que no veo fin a las estúpidas peleas entre estos y otros de los enanos intelectuales que no he mencionado aquí. Los políticos nuestros se creen terratenientes cuando tristemente ni tan siquiera han sembrado lo que pudiese ser una zafra buena para quienes con asombro los miran desilusionados.

Bajofuego@eldiariony.com