Las vagas promesas de Romney

Quedan 45 días para la elección presidencial. Los republicanos deben usar ese tiempo para aclarar y especificar la agenda de inmigración que pondrían en marcha de llegar a ganar la presidencia.

Desde el inicio de la primaria republicana y hasta ahora, los republicanos han tratado el tema de la inmigración –que afecta a millones de familias en el país– con descarado desdén, fluctuando entre posturas anti-inmigrantes y vagas promesas de solucionar la crisis de la inmigración ilegal, dependiendo de la audiencia.

El más reciente ejemplo de este complaciente y manipulador discurso político ocurrió esta semana cuando el candidato republicano Mitt Romney dijo en un foro con Univisión, que de ser presidente acabaría con las redadas y las deportaciones masivas. También prometió una “solución permanente” para los Dreamers y una reforma migratoria.

Presionado sobre detalles de su plan, en vista de que en el pasado se ha mostrado a favor de medidas antiinmigrantes, en contra del Dream Act y ha criticado la Acción Diferida de Obama, Romney hizo lo que mejor sabe hacer: evadió detalles y redujo su discurso a una insoportable retahila de promesas vagas y palabras bonitas.

Romney –quien está en una cerrada contienda con su rival Obama y el voto hispano le ayudaría a ganar en estados donde aun no hay triunfador claro– falla en reconocer que su partido ha tomado posturas extremadamente peligrosas en torno a la inmigración.

Cuando Romney, por ejemplo, critica a Obama por alcanzar cifras récord de deportación, no dice que su partido se ha mostrado insatisfecho con estos números y ha acusado al Presidente de ser débil con los inmigrantes. Y cuando señala a Obama de haber incumplido su promesa de aprobar una reforma migratoria, lo hace esperando que nadie recuerde que en los últimos dos años los republicanos que controlan el Congreso se han apuesto a todo lo que los demócratas y el presidente han propuesto, incluyendo el Dream Act.

Romney tiene aun oportunidad –incluyendo tres debates presidenciales– de aclarar su mensaje hacia los inmigrantes y los latinos. Nosotros merecemos más que palabras bonitas y cuentos de parientes que emigraron, vivieron o nacieron en México. También merecemos más que chistes de aspiraciones de ser latino para ganar la Casa Blanca. Esta creciente comunidad merece respeto, y planes claros.