Mujer sin límites: Libérate del estrés

Tu cuello está tenso y sientes unos dolorosos nudos en los hombros. Tienes cosas qué hacer, pero no puedes concentrarte en ninguna. Se te olvida casi todo, no te acuerdas dónde están las llaves y no puedes encontrar tu celular. Todo te irrita porque no tienes tolerancia. Al final del día te acuestas extenuado, pero no puedes dormir pensando en mil cosas. Y en la mañana te levantas sin gota de energía.

Si te identificaste con alguna de las situaciones anteriores, significa que vives bajo estrés.

Seguramente conoces los métodos más populares para relajarte: practicar yoga, respirar profundamente, bailar y hasta organizar tus gavetas.

Mi propósito hoy es ayudarte a disminuir el estrés mediante técnicas sencillas, económicas y poco tradicionales.

1. Chocolates rellenos de menta: tienen un efecto inmediato para relajarte. La menta es refrescante y cuando la ingieres da una sensación de alivio. A la misma vez, el chocolate estimula la liberación de endorfinas en tu cerebro, también conocidas como “el químico de la felicidad”.

2. La carta del desahogo: redacta una carta con todo lo que te molesta y frustra de una persona o situación. Dirige la carta a ti mismo. Escríbela sin tapujos y di todo lo que sientes. Cuando desahogas en papel tus sentimientos te liberas del estrés que guardas.

3. Libros de colorear: aunque es una actividad para niños, está probado que los adultos al colorear se relajan. Cuando te concentras en delinear con los crayones y rellenar los dibujos, te olvidas de tus problemas.

¿Sabes cuál es el momento de más estrés en tu vida? ¡El día de tu nacimiento!

Antes de nacer pasaste varias horas comprimido en un canal vaginal, aguantando presión en la cabeza, privándote de oxígeno cada vez que el cordón umbilical se contraía. Finalmente saliste a una habitación fría, donde un gigante te puso de cabeza y te dio una nalgada.

Según los médicos, la adrenalina de un recién nacido llega a elevarse a un nivel que ni siquiera alguien que sufre un ataque al corazón puede igualarlo. Por eso el estrés que pasaste en el nacimiento te ofreció la mejor preparación para sobrevivir.

Independientemente de cuanta tensión experimentes, siempre estarás preparado para manejarla.