Reconocimiento al Legado de César Chávez

Cuando César Chávez murió mientras dormía tal como vivió, pacíficamente, nos dejó un sueño de justicia social que todavía está por realizarse. También nos dejó un legado de coraje, compasión y sencillez que ha inspirado a millones de personas para luchar por sus ideales y por enriquecer su monumental labor.

Y hoy, los lugares por los que caminó este gigante de modesta estatura son un monumento nacional al inmenso significado de su vida y el maravillo ejemplo de una existencia dedicada a hacer la mayor cantidad de bien posible para sus semejantes.

Y 12 años tras su muerte, finalmente se ha hecho justicia, y el Presidente Obama ha establecido el Monumento Nacional a César Chávez en la propiedad de Keene, CA, donde pasó los años más intensos y fructíferos de su vida.

“Es una historia de bellezas naturales y maravillas modernas, de fieras batallas y lento progreso”, dijo el Presidente Obama durante la inauguración del monumento en la propiedad de Chávez, llamada Nuestra Señora Reina de la Paz. “Pero también es una historia de personas, de personas decididas, vacías de miedo y llenas de esperanza, que siempre dedicaron sus vidas a hacer este país un poco más justo y un poco más libre”.

El Monumento incluye varias partes de la propiedad donde vivió y trabajó Chávez, incluyendo su oficina, las oficinas legales de la United Farmworkers Union, el sindicato que fundó junto con Dolores Huerta, el hogar de César y su esposa, Helen, y el jardín que contiene su tumba.

El Presidente Obama expresó que Chávez, “dio voz a los trabajadores pobres y olvidados de cualquier parte”. Y si bien su legado en pro de los derechos civiles es el más reconocido, su labor en favor de la justicia medioambiental y de reconocer el vínculo inseparable entre el ser humano y el medio ambiente tienen un valor histórico innegable.

Chávez vivió de primera mano el trágico y silencioso bombardeo tóxico al que estaban sometidos los trabajadores del campo, toneladas y toneladas de pesticidas y fertilizantes que envenenaban no sólo a quienes labraban los campos, sino también a las familias que les esperaban en sus hogares.

En 1984, Chávez inició una de sus resistencias pacíficas más relevantes, el boicot contra el cultivo de uvas en McFarland, CA, conocida como la “ciudad del cáncer”, debido a la alta incidencia de esta enfermedad entre los niños de los trabajadores agrícolas. El veneno procedía del agua potable contaminada con pesticidas y fertilizantes con los que se bombardeaban los cultivos.

Pero no sólo son los trabajadores del campo. Todos los consumidores del país tenemos una deuda de gratitud con este gran hombre y con Huerta. Juntos lograron por medio de su resistencia pacífica que se prohibiera o redujera el uso de algunos de los venenos más potentes jamás creados por el ser humano. Estos incluyen el DDT, Aldrin, bromuro metílico, Parathion, Captan y otros.

En 1988, escandalizado por la influencia de los fabricantes de pesticidas y fertilizantes, inició una devastadora huelga de hambre que duró 36 días en los que sólo bebió agua. El “Ayuno por la Vida”, el cual fue secundado por varios activistas célebres, le costó a Chávez 30 libras y el debilitamiento de su delicado organismo.

Pero también desató un torrente de investigaciones científicas que develaron los terribles peligros de los pesticidas, incluyendo el desarrollo de la enfermedad de Parkison.

El Monumento Nacional a César Chávez es una gran noticia. Pero el que realmente importa es el que todos debemos dedicarle en nuestros corazones.

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