Tormenta en elecciones

El hecho que la tormenta Sandy se haya producido a pocos días de la elección presidencial da una oportunidad para comparar los puntos de vista de los candidatos a la hora de los desastres.

Sabemos que el presidente Obama cree que el gobierno federal tiene un papel que cumplir. En particular, si es ayudar a las víctimas de una desastre meteorológico a través de la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA).

La posición del candidato presidencial Republicano, Mitt Romney, no es muy clara al respecto. En este caso, como en muchos otros, el exgobernador de Massachussetts ha cambiado radicalmente su postura entre la elección primaria y hoy.

Romney dijo el año pasado, durante un debate de precandidatos republicanos que la ayuda de desastre era un gasto que ponía en peligro “el futuro de nuestros hijos”.

Allí también dijo que es un avance cuando el gobierno federal envía (ayuda) a los estados, pero “es mucho mejor si se la envía al sector privado”.

De todas maneras, la campaña de Romney ya ha dado una nueva interpretación de lo que el candidato dijo un tiempo atrás. Ya la ayuda federal no es “inmoral”, como el candidato la calificó con anterioridad, ni tampoco hay referencia alguna a la función del sector privado.

¿Cuál es el verdadero Romney, el del debate republicano o la versión moderada de hoy que contradice al de ayer?

En este tema es razonable pensar que la postura real es la de ayer. Romney ha expresado por mucho tiempo la creencia extremista que la solución a todos los problemas es el sector privado operando en un mercado libre.

La meta del sector privado es obtener ganancias y no ayudar desinteresadamente a las víctimas de desastres.

Como hemos dicho con anterioridad, creemos que el gobierno federal tiene una función en el bienestar general, sin tener que ser asistencialista. La ayuda a los damnificados de la tormenta Sandy es un ejemplo de la necesidad de esa labor.

Impremedia/La Opinion