Los trabajadores merecen trato justo

El 24 de julio, miles de trabajadores con sueldos bajos se unieron para exigir mejores pagas, buenas condiciones de trabajo y dignidad y respeto en el trabajo.

Asistieron trabajadores de lavados de autos, servicios de seguridad de aeropuertos, servicios de alimentos y de supermercados, para una manifestación que atrajo a miles de personas al parque Union Square.

Este fue el resultado de meses de esfuerzo por fortalecer la coalición entre el clero, grupos comunitarios y sindicatos, inspirado por cientos de trabajadores cansados de ser objeto de maltrato.

Desde entonces, los empleados de cuatro lavados de autos han votado para sindicalizarse mientras que los trabajadores de Sunny Day Car Wash en El Bronx, se han ido a huelga. En Brooklyn, los trabajadores del supermercado Golden Farm hicieron boicoteos y lograron un acuerdo con el cual se les pagarán sueldos retroactivos.

Aún así, la lucha continua.

Justo la semana pasada, los trabajadores de restaurantes de comida rápida en toda la ciudad realizaron paros para protestar sobre sueldos bajos y las aborrecibles condiciones de trabajo, con el apoyo de defensores, grupos comunitarios y sindicatos laborales.

La industria de comida rápida está cotizada en $200 mil millones y es sumamente lucrativa, mientras que el sueldo promedio es apenas de $8.75 por hora.

Es por eso que el 6 de diciembre, miles de trabajadores se manifestaron nuevamente a favor de una América que trabaje para las personas trabajadoras, no únicamente para los ricos. El 99% necesita un aumento.

No es coincidencia que estas huelgas han sucedido justo durante la temporada navideña. Muchos de estos trabajadores tienen la responsabilidad de asegurar que los viajeros lleguen a sus destinos o que los regalos lleguen a sus hijos, sin poder darse el lujo de viajar, ni de comprar regalos. Otros, que preparan comida rápida, ni siquiera pueden alimentar a sus propios hijos.

Estos son derechos básicos que todos merecen.

Por eso, nuestros oficiales electos necesitan asegurarse que los trabajadores reciban un trato justo.

Los legisladores deben:

Aprobar una estructura justa para impuestos que nos beneficie a todos, no únicamente al 1% y a las grandes corporaciones.

Establecer prioridades para reconstruir nuestra infraestructura, especialmente después del huracán Sandy. Deben hacerle frente a los que quieren utilizar el “abismo fiscal” para recortar el Medicare, Medicaid y Seguro Social y el dinero destinado a la reconstrucción.

Y aprobar una política de inmigración que permita a los hombres, mujeres y niños realizar su sueño americano de obtener un buen trabajo, un hogar y la libertad de obtener una educación universitaria.

Muchos ponen sus vidas en peligro para venir a América porque es el país de las oportunidades. Tenemos que hacer lo posible para que se cumplan esos sueños – y debemos hacerlo ahora.