Defendamos el derecho de controlar armas de fuego en Nueva York

En las raras ocasiones en que la violencia con armas de fuego se discute en la política nacional, casi siempre es después de una tragedia, como la de Aurora, Colorado. Por horrible que sean esos eventos, representan una pequeña fracción de la violencia que se produce a diario con armas de fuego sin llamar mucho la atención.

En las últimas semanas solamente, una joven de 16 años recibió un disparo en el pecho en El Bronx; una niña de 5 años, también en El Bronx, fue alcanzada por una bala perdida; y un anciano comerciante en Brooklyn fue muerto a tiros.

No hay una respuesta fácil a estos crímenes, pero la inacción no es una opción. Mi oficina ha adoptado un enfoque agresivo, tanto en la defensa de las leyes de control de armas con que contamos como con la puesta en marcha de nuevos estándares para impedir la venta de armas a los criminales.

Nueva York ha considerado cuidadosamente sus leyes sobre quiénes pueden portar armas legalmente. Resulta preocupante que actualmente estas leyes sean objeto de ataques tanto en los tribunales como en el Congreso.

En el 2010, varias personas a las que se les había negado permiso para portar armas ocultas demandaron al Condado de Westchester, con la ayuda de la Fundación de la Segunda Enmienda, un grupo nacional pro-armas de fuego. Con la esperanza de explotar la decisión del Tribunal Supremo en el caso District of Columbia v. Heller, se buscó que la “causa justificada” establecida en la ley de licencias de Nueva York fuera declarada inconstitucional. Tal decisión habría aumentado drásticamente el número de armas ocultas en las calles de Nueva York. Mi oficina defendió nuestra ley, y el mes pasado, la Corte de Apelaciones, el más alto tribunal del estado, dictaminó que nuestra ley de armas es constitucional.

Esa fue una gran victoria. Sin embargo en Washington, en lugar de buscar formas de apoyar a la policía en el esfuerzo para detener la violencia con armas de fuego, algunos miembros del Congreso están tratando de socavar las leyes de armas debidamente promulgadas del estado. Dos proyectos de ley pendientes, “La Ley de Derecho Nacional de Reciprocidad de Porte” y “Respeto a Derechos de Reciprocidad de los Estados a Portar”, obligarían a estados como Nueva York a abandonar sus propias leyes de armas y permitir que visitantes puedan portar armas de fuego ocultas no acogerse a las leyes del Estado que están entrando.

Para detener estos peligrosos proyectos antes de que se conviertan en ley, organicé una coalición de fiscales generales de 10 estados. Juntos co-firmamos una carta al líder de la mayoría Reid y de la minoría McConnell instándolos a rechazar este enfoque de mínimo común denominador para portación de armas ocultas. Lo que funciona en Montana puede no funcionar en Manhattan.

En 2011, aproximadamente el 68% de las armas recuperadas de crímenes cometidos en Nueva York originalmente vinieron de fuera del Estado.

Mi oficina también está tomando medidas para prevenir las ventas ilegales en ferias de armas. El año pasado realizamos investigaciones encubiertas en ferias de armas en todo el estado y descubrimos violaciones flagrantes de las leyes estatales de verificación de antecedentes.

La violencia con armas de fuego es un problema complejo. Pero el primer paso para todos nosotros es dejar de tolerar el silencio y la inacción de nuestros líderes electos mientras continua el derramamiento de sangre. Mi oficina continuará tomando medidas cuando y donde podamos, y estamos decididos a trabajar con todos los que estén dispuestos a enfrentar esta crisis.