49ers nos dejan en ‘Sad Francisco’ (Fotos)

Los Ravens de Baltimore son campeones del Super Bowl 2013; la misma ciudad de San Francisco amanecería nublada y fría; un lunes agrio

Arrumbados quedaron los deseos de festejar un nuevo triunfo de los 49ers

Arrumbados quedaron los deseos de festejar un nuevo triunfo de los 49ers Crédito: Ivonne Iriondo / El Mensajero

SAN FRANCISCO.– Domingo 3 de enero y el estupor en la ciudad se sentía por doquier. Por la tarde los dos mejores equipos de futbol americano [temporada 2012], se enfrentarían en un partido a muerte, en Nueva Orleans.

Ondulean banderas con la las siglas “SF”; rojo, negro, blanco y dorado; número cuarenta y nueve como insignia de pasión deportiva; conductores que transformaron su auto en jolgorio; bares abiertos para presenciar la batalla e infinidad de familias reunidas para la ocasión.

Eran las tres de la tarde. Menos y menos transeúntes podían vislumbrarse por las calles, pese a la fortuna de un día soleado, como para salir al parque, por ejemplo. Y por ahí de las tres y media, ya resonaban los primeros gritos colectivos, con cierta frustación. Los dos primeros tiempos resultaron en estragos para los 49ers, con un pernicioso marcador de 21-6 a favor de Baltimore.

Para la salud mental de los espectadores del Área de la Bahía, llegó Beyonce, con su flota de bailadores, niños cantores, audiovisuales y pirotecnias, con lo cual demostraría una vez más, su talento musical.

Un todavía misterioso apagón en las luces del estadio ocasionaron un parálisis de más de media hora al juego, suficiente tiempo para que el entrenador de los 49ers, Jim Harbaugh, reestructurara la estrategia de ataque en contra de Baltimore.

En cuestión del tercer cuarto, los “niners” logran anotar 17 puntos, mientras que los Ravens únicamente 7. Eso emparejó un poco las cosas. Ahora el marcador era de 28-23, Baltimore todavía superior.

El último cuarto logró involucrar hasta a los más escépticos del deporte. Lamentablemente, en la última posesión del balón por parte de los 49ers, no lograron anotar el acariciado touchdown que casi les hubiese conseguido la victoria. Cinco yardas que fueron impenetrables, pases mal logrados, jugadas incompletas, minutos de estrés y, al final, una inevitable derrota.

Marcador final 34-31 a favor de Baltimore, los nuevos campeones del futbol americano.

Esto era “Sad Francisco” (juego de palabras haciendo alusión a la tristeza inherente que emanaba de la ciudad). La mañana del lunes fue de luto, y poco se habló del tema; la derrota estaba implícita. Hasta el clima se puso de acuerdo y no ocultó al sol. En el transporte público, niños y adultos estaban más estáticos que de costumbre. El inicio de semana carecía de interés y somnolencia para alcanzar el lugar de trabajo. Todos callados. No faltaron los positivos. Algunos civiles que aún portaban prendas de los “niners”, orgullosos; algunos otros, regresaban de una trasnochada de copas y penas, y la sonrisa agridulce que confunde.

¡Anda ya! No llores San Francisco. Si bien es cierto que las cinco veces que se ha ido al Súper Tazón se ha ganado –en esta ocasión la racha de buena suerte desapareció–, otra temporada vendrá y nuevas posibilidades florecerán. Después de la tormenta viene la calma, y aún les queda una temporada más para jugar en su querido estadio, el “Candlestick Park”, mientras dure. Luego vendrán los días en el nuevo estadio de Santa Clara, pero mientras tanto, a dar el último “candilazo”…

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