En defensa de Pedro Espada, Jr.

En el año 1894 el general francés Alfred Dreyfus, férreo defensor de la verdad, fue víctima de una conspiración en su contra que resultó en su convicción y encarcelación ilegal.

Políticos y militares más altos en las esferas del poder francés, confabularon para destruir al señor Dreyfus porque este caballero se destacaba como un militar honrado quien ganó sus promociones a base de sudor y esfuerzo en una época donde los políticos y militares se daban promociones por proclamaciones fatulas. La gran mayoría de los ciudadanos de Francia en el siglo 19 eran católicos mientras Dreyfus, francés por nacimiento, era judío.

La viciosa encarcelación del general Dreyfus se llevó a cabo cuando no había ninguna evidencia que lo incriminara. Los que evolucionaron la esquema para destruirlo, estaban motivados por el hecho que Dreyfus no se dejaba manipular.

Con la ayuda del conocido escritor francés Emile Zola, el señor Dreyfus logró su exoneración en el año 1906, 12 años después de ser acusado falsamente de corrupción. El caso de Alfred Dreyfus es idéntico al del fenecido senador estadounidense del estado de Alaska. El señor Stevens, que también fue víctima de una conspiración federal en su contra que se desató en 2008, y que terminó con su convicción por cargos criminales, fue claramente motivada por odio personal que le tenían a Stevens en la Casa Blanca durante la Administración del ex presidente George W. Bush.

El exsenador Stevens fue exonerado de culpabilidad, antes de ser sentenciado a la cárcel cuando el fiscal federal Eric Holder descubrió que los fiscales quienes procesaron a Stevens abusaron del poder para violarle los derechos civiles.

El caso de Alfred Dreyfus y Ted Stevens tienen un gran parecido a otro caso celebre de estos tiempos. En mayo de 2012, el expresidente del senado estatal de New York, señor Pedro Espada, Jr., primer puertorriqueño en llegar a la presidencia del senado, resultó culpable tras ser sometido ante la justicia federal por enemigos políticos poderosos quienes también abusaron del poder para violarle los derechos civiles. Motivados por odio personal que le tienen al señor Espada quien tampoco se dejaba manipular por los poderosos dirigentes en el llamado “partido demócrata” quienes controlan las oficinas de la fiscalía federal en New York.

El tiempo revelará la verdad sobre la condena dudosa que se logró en contra del señor Espada y revelará que él también fue blanco de una masiva y maliciosa conspiración en su contra, idéntico a lo que sufrieron los desaparecidos señores Alfred Dreyfus y Ted Stevens.