Biografo asegura que Papa no apoyó dictadura argentina

Sergio Rubín asegura que Bergoglio no tenía gran autoridad en la época del dominio militar en su país.
Biografo asegura que Papa no apoyó dictadura argentina
Foto de archivo en el que el Cardenal Bergoglio saluda al entonces Papa Juan Pablo II.
Foto: AP

Jorge Mario Bergoglio nunca fue condescendiente con la dictadura argentina, tampoco es el típico eclesiástico progresista “conservador” y con el correr de los años ha descubierto su vocación de “reformista humilde”.

Así lo aseguró el biógrafo del nuevo Papa Francisco, Sergio Rubín, quien junto con la periodista Francesca Ambrogetti escribió el libro “El Jesuita. Conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio”.

Rubín habló sobre la elección del arzobispo de Buenos Aires y sobre las polémicas que se le han lanzado al nuevo Papa.

Sobre la acusación de supuesto “colaboracionismo” con la dictadura argentina, que se ha lanzado en las últimas horas contra el líder católico, Rubín aseguró que “no hay ninguna razón ni prueba para afirmar eso”.

“Se debe considerar que él era un simple sacerdote de 37 años ni era una autoridad del episcopado. Se ha hecho una novela con todo este asunto. No ha mostrado ninguna condescendencia con el régimen militar”, insistió.

Precisó que algunos grupos defensores de los derechos humanos lo han acusado de no haber defendido a dos sacerdotes jesuitas cuando él tenía 37 años y era superior de la Compañía de Jesús en Argentina.

Sostuvo que a estos padres, que trabajaban en un barrio pobre de Buenos Aires, los secuestraron y algunos le critican porque supuestamente él los habría dejado solos, pero aclaró que se trata de personas puntuales y no de un reclamo masivo.

El periodista se dijo muy sorprendido por la elección de Bergoglio al papado porque, pese a que hace ocho años era un fuerte candidato, por la edad parecía que su tiempo había pasado.

Lo calificó como una persona muy simple, muy sencilla, austera y directa, muy delicada en el trato personal con todos y, especialmente, con las personas más simples y más humildes.

Asimismo indicó que a él no podría considerársele como un “progresista”, en el sentido estricto de la palabra, sino que, desde hace muchos años puede ser considerado un reformador, con una concepción muy moderna de la Iglesia, con una gran preocupación social.