Luchan contra discriminación en cementerio

Luchan contra discriminación en cementerio
Todd Brown, extrabajador del Cementerio Woodlawn de El Bronx, que ha presentado -junto a otros- una demanda civil contra el camposanto.
Foto: EDLPHUMBERTO ARELLANO

Nueva York —El famoso cementerio Woodlawn, donde yacen los restos de muchos líderes de los derechos civiles y personalidades de todos los rincones del mundo, se encuentra ahora envuelto en una demanda por abuso de esos derechos contra sus empleados y por, presuntamente, tomar represalias contra quienes se atrevieron a levantar su voz para quejarse.

Los puertorriqueños Enrique Coss y Alexis Coss, el afroamericano Todd Brown y el italiano Frank Russo, entablaron una demanda contra el histórico cementerio porque se sintieron acosados.

“Lo que estamos buscando es justicia, queremos acabar con el racismo y que la administración cambie la forma como tratan a los empleados”, dijo Alexis Coss, quien laboró por nueve años en el cementerio como guardia de seguridad y empleado de mantenimiento.

El exempleado comentó que los directivos del histórico cementerio guardaron silencio e hicieron caso omiso sobre sus repetidas quejas por maltrato laboral y ellos, los trabajadores, no tuvieron otra opción que interponer la querella ante la corte de Manhattan.

“Durante muchos años tratamos que el ambiente de trabajo mejorara. Muchas veces hablamos con los jefes y hasta con el presidente del cementerio”, señaló Coss, quien fue despedido el año pasado junto con su compañero de trabajo Todd Brown.

En los documentos de la corte se señala que, durante años, los supervisores de Woodlawn discriminaron a trabajadores de minorías y tomaron represalias contra los empleados que protestaron por un trato injusto.

“Estos abusos han existido por muchos años y nadie se ha atrevido a decir nada. No pensé que esto sucediera en El Bronx, un condado diverso”, dijo Coss.

Los querellantes sostienen en la demanda que toleraron bromas e insultos racistas y cuando se quejaron ante los funcionarios de Woodlawn, los supervisores los castigaron asignándoles trabajos difíciles y peligrosos que resultaron en lesiones graves.

Enrique Coss es el único de los cuatro demandantes que está laborando en el cementerio. Russo se retiró por problemas de salud, según consta en la demanda, ya que a pesar que tenía un tumor en la cabeza podía cumplir con sus responsabilidades, pero la administración —en represalia— lo transfirió a otra posición, lo hizo trabajar en condiciones que eran perjudiciales para él, y que ocasionaron que tomara una licencia de incapacidad y se retirara.

Por otro lado, el presidente y director ejecutivo del cementerio, John P. Toale, Jr, dijo que el “cementerio Woodlawn niega todos los cargos que presenta esta demanda y está confiado que saldrá airoso en el juicio. Pero, no podemos hacer más comentarios ya que este es un litigio abierto”.