Activada la maquinaria electoral

Con los candidatos Maduro y Capriles prácticamente empatados, el chavismo pone en marcha su exitosa 'Operación Remate'
Activada la maquinaria electoral
Vista de un mural promoviendo la candidatura del oficialista Nicolás Maduro, ayer en Caracas. Venezuela celebra hoy elecciones presidenciales para determinar quién sucederá al fallecido Hugo Chávez.

CARACAS, Venezuela.— “La llamada de Chávez fue clave en la victoria del 7-O”. Jorge Rodríguez, jefe de campaña del oficialismo, reconoció, una semana después de disputada la contienda presidencial de 2012, que a las 2:30pm, Capriles y Chávez marchaban igualados en las urnas. Así lo habían adelantado las encuestas previas.

El líder revolucionario, ganador de 17 de 18 elecciones en las que se vio involucrado, activó en ese momento la “Operación Remate”, que a la postre le acabaría dando la presidencia.

Seis meses después, el chavismo tiene engrasada y a punto la misma maquinaría electoral, la más poderosa del planeta: 1,470,000 patrulleros de las listas 1×10. O sea, cada uno de estos activistas controlando a 10 personas. Su trabajo es llevarlas a votar, presionadas si fuera necesario, por la causa revolucionaria.

Según los datos aportados por Rodríguez a la cúpula directiva del PSUV, los patrulleros trasladaron a los colegios electorales a 1,400,000 personas en la tarde del 7 de octubre. Aunque de ellas, 200,000 se la jugaron y votaron a Capriles. Descontando estas papeletas, un millón de votos “limpios” para el fallecido Chávez.

Votos que pueden resultar fundamentales, ya que la fotografía de abril de 2013 es similar a la de octubre de 2012. La remontada emprendida por Capriles le ha acercado hasta Nicolás Maduro. Según una encuesta a la que tuvo acceso La Opinión, la diferencia estaría entre 2 y 3 puntos porcentuales. Claro está, sin contar la “Operación Remate”.

El modus operandi es sencillo, pero necesita una maquinaría mastodóntica. Alfonso Marquina, diputado opositor, ha investigado el montaje del PSUV, que incluye a la Guardia del Pueblo, un componente de 15,000 hombres de la Guardia Nacional que dependen directamente del presidente.

“Calculamos que sólo en Caracas movilizaron a 200,000 personas”, explica. El “Dispositivo para la Cohesión y Articulación del Poder Popular, Milicia Bolivariana y Guardia del Pueblo” se desplegó para que el remolque fuera efectivo.

Una maquinaria que comienza a funcionar semanas antes. “Desde hace 15 días, todos los que trabajamos en mi departamento, tenemos que dedicar dos horas diarias para llamar a los votantes”, explica Arturo, que no dio su apellido. “La metodología es la misma que el 7-O: les ofrecemos autobús, taxi o incluso una moto que va hasta su casa si es necesario para llevarlos a la urna”, desvela este trabajador al frente de un área de planificación de PDVSA.

“El 14-A tenemos que dedicar seis horas a logística y coordinación. En mi caso me preguntaron si sabía conducir, pero dije que no para librarme, pero tengo que estar en la oficina organizándome con los coordinadores que están sobre el terreno. Como sucedió en octubre, nos dan móviles y tarjetas de prepago y ponen a nuestra disposición motos, taxis…”, señala.

El momento clave se producirá hoy cuando, a través de su gente en el CNE, el oficialismo sepa qué personas, inscritas en sus listas 1×10, no han votado. Se trata de uno de los grandes misterios que la oposición ha logrado desvelar.

“Utilizan los puntos rojos dentro de los colegios electorales y comprueban quienes votan. Luego pasan por la máquina captahuellas, que también los registra. Después lo cruzan con sus listados [del 1×10] y así ya saben quién falta por votar”, desentraña Marquina.

El siguiente paso: llamada telefónica para presionar a los votantes perezosos. “Me llamaron a mi celular y me dijeron que estoy apuntada, con mis hermanos, a la Misión Vivienda. Que lo mejor para mí era ir a votar. También por la pensión. Al rato llegó un vehículo hasta nuestra casa”, confiesa B.R., una vendedora de empanadillas de Santa Mónica. “En estas semanas ya me han llamado hasta en tres ocasiones”, confirmó ayer a este periódico.

Una vez localizados y presionados, se repetirá el gran esfuerzo logístico de octubre: vehículos para todos. Sólo en Caracas funcionaron 15,000 motos, autobuses o camionetas de las rutas comunales. El rodillo cumplió como estaba previsto.

En la parroquia de Antímano, la más chavista de Caracas (75,09% votó por Chávez), “mandamos los transportes a los cerros. A los jóvenes les decíamos que estábamos ayudando a su mamá, que tenían que votar por Chávez para mantener sus beneficios”, explica David Tarazona, director de El Parroquiano, un popular periódico comunal.

Y todo ello con dinero público: varios cientos de millones de dólares, según cálculos del opositor Movimiento al Socialismo (MAS).

Así que al día siguiente de las elecciones, cuando Chávez se sentó en su escritorio de madera frente a la prensa de medio mundo, lanzó también un mensaje a los suyos: “Esta fue la batalla perfecta”, repitió varias veces.

El líder revolucionario no sólo consiguió una movilización masiva, que elevó la participación hasta el 80%. También logró dar consolidar una ventaja que era mínima a mitad de la tarde.Fue la última “victoria perfecta” del comandante.