El precio a pagar por el cambio de El Barrio

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Cuando me mudé a la Calle 104 con la Avenida Lexington en Manhattan, El Barrio, como es conocido popularmente, me chocó un poco ver el contraste que existía. Esto en comparación de dónde yo venía, justo del otro lado y casi a la misma altura, Calle 109 con la Avenida Broadway, donde las aceras son más amplias y más limpias, fachadas muy distintas a las que se veían y aún se siguen viendo en el Barrio.

No obstante, en los último dos años, pese a que la economía continua afectada negativamente, El Barrio ha venido teniendo una gran transformación luciendo una nueva apariencia, que se ve reflejada en algunas de las fachadas de edificios, locales comerciales, nuevos y modernos restaurantes, librerías, supermercados, etc., y hasta de sus mismos habitantes.

No puedo decir que por este cambio El Barrio es más seguro porque para mí siempre lo ha sido. En los siete años que llevo viviendo acá, gracias a Dios, nunca malo me ha sucedido aún cuando muy de vez en cuando se oyen disparos a la distancia o hay eventualmente una pelea con algún o algunos revoltosos de grupos que generalmente provienen de los famosos proyectos.

Esta nueva cara de El Barrio, ha traído como consecuencia el desplazamiento de muchos de sus viejos habitantes, quienes por no poder pagar la nueva renta de los edificios dónde llevan años viviendo, se ven obligados a mudarse a otros vecindarios más lejanos, como el Bronx, por ejemplo, porque aún se puede conseguir rentas del mismo precio que vienen pagando o tal vez más baratas.

Lo más triste es que muchos de estos viejos edificios de El Barrio, han sido adquiridos por nuevos dueños, quienes amparados por la ley, están en completa libertad de subir la renta a montos exagerados y muy poco les importa de sus viejos inquilinos.

Dónde yo vivo, al edificio solo le han cambiado la fachada a los locales de la planta baja para alquilarlos al precio del mercado actual a nuevos comerciantes; ya que los anteriores entregaron los mismos porque no pudieron con la nueva renta o porque simplemente no hubo renovación del contrato para ellos. Este inmueble es de tan solo cinco pisos y en la actualidad, casi un 70% de sus habitantes son nuevos, son blanquitos. Sin embargo, el edificio sigue siendo el mismo y no ha tenido ninguna mejora que justifique el exagerado incremento de renta. Lo más contradictorio es que todo va en aumento excepto los sueldos.