Obstáculos para la reforma migratoria

La propuesta de reforma migratoria está finalmente tomando vuelo y voces anti inmigrantes no hayan que hacer para frenarla. Ayer tuvieron la bajeza de pedir paralizar el proceso legislativo debido a las terribles explosiones en Boston. Los senadores han demostrado un gran entendimiento de la necesidad de la reforma. Ahora deben exhibir el mismo compromiso y seguir empujando el paquete legislativo.

Las bombas que marcaron a Boston para siempre, y lanzaron hondas de terror al resto del país, deben ser investigadas y los responsables castigados con todo el peso de la ley. Mezclar este lamentable suceso, sin embargo, con el proceso de reforma migratoria es una cortina de humo y una distracción que ocurre en un momento en el que debemos estar discutiendo el contenido y los detalles de la ley, no si la reforma debe ocurrir o no.

Comparar a los inmigrantes con terroristas es algo que ya hemos visto; de hecho, ha tomado 11 años, tras los ataques del 11 de Septiembre, corregir el estereotipo que genero políticas federales ampliamente perjudiciales para millones de inmigrantes inocentes, y que dilato el cambio sustancial de leyes que se necesita para reparar nuestro resquebrajado sistema migratorio.

La necesidad de reforma es clara e inminente. Los latinos lo dejaron claro en noviembre cuando le dieron un masivo rechazo al candidato que se oponía a legalizar a inmigrantes indocumentados. Y lo dejaron claro la semana pasada cuando unos 100,000 descendieron sobre Washington, DC para exigir la aprobación de una reforma que sea consistente con nuestros valores y necesidades.

La Ganga de los Ocho, el grupo de senadores que trabaja en una propuesta bipartidista, debe seguir adelante con su plan de tener un borrador final esta semana listo para ser discutido y sometido a votación. Seguimos seriamente preocupados por la previsión de su propuesta que pospone el acceso de indocumentados a la residencia permanente por 10 años, o hasta que la frontera del sur sea reforzada a un punto que prevenga 90% de los intentos de cruce. Tal condición –a todas luces una táctica para hacer la reforma más viable en un ambiente legislativo reticente a la reforma– deja a millones bajo un experimento de visa cuyas consecuencias son difíciles de predecir. Estos son las preguntas que los legisladores deben discutir y responder ahora. No hay espacio para más retrasos.