¡Chivas moribundas!

En el Clásico Tapatío el Atlas deja al Rebaño casi eliminado; en el capitalino, el América derrota a Pumas
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¡Chivas moribundas!
Rafael Márquez Lugo pide tarjeta ante los reclamos de Cufré en el Clásico Tapatío disputado en la cancha del Estadio Jalisco.
Foto: MEXSPORT

GUADALAJARA, Méxi-co.— El Clásico Tapatío se pintó de rojinegro. Atlas ganó por la mínima diferencia ante unas Chivas que no entendieron que se están jugando la vida y, tras caer ante los Zorros, han quedado moribundas en el campeonato.

Al 14′, el panorama se puso gris para los Zorros, ya que su figura, Omar Bravo, tuvo una molestia muscular y abandonó prematuramente el Clásico, con un semblante de tristeza, ya que era un juego que estaba esperando ansiosamente.

A pesar de eso, los Rojinegros seguían dominando y entonces llegó el error rojiblanco, provocado por el mejor hombre del Guadalajara.

Rafael Márquez Lugo se hizo expulsar inocentemente, por ganarse dos amarillas en menos de tres segundos: la primera por fingir una falta, la segunda por aplaudirle a Paul Delgadillo, lo que ocasionó que el silbante la roja, dejando a Chivas con un hombre menos al 17′.

Benjamín Galindo no podía creer lo que estaba pasando y vio cómo se desvanecía el sueño de colarse a la Fiesta Grande.

Atlas aprovechó el declive rojiblanco y, en un gran contragolpe, dieron la estocada al 30′: Vuoso prolongó el balón a Ponce, quien llegó a línea de fondo y sacó un centro raso y preciso, al que el “Chino” Millar llegó justo para cerrar la pinza, mandar el balón a las redes y hacer estallar el Jalisco.

Para la segunda parte, Atlas volvió a presionar con disparos, aunque todos salían desviados.

En el último minuto hubo una mano dentro del área rojinegra, pero Paul Delgadillo decidió no pitarla, ante la molestia de las Chivas.

Así, los Zorros siguen sumando puntos y se encuentran listos para la Liguilla, mientras que las Chivas están en terapia intensiva, pero con una mínima posibilidad matemática, por lo cual espera un auténtico milagro para poder meterse a la Fiesta Grande.

Después del silbatazo que decretó la culminación del partido, el técnico atlista Tomás Boy festejó de manera efusiva y burlona, en aparente respuesta a las declaraciones de su homólogo Benjamín Galindo, quien durante la semana le dijo que se dedicara a dirigir a su equipo y no se metiera con los elementos rojiblancos.