Caamaño: héroe nacional dominicano

Este día 24 se conmemora el 48 aniversario de la Revolución de Abril en República Dominicana. Esta vez la recordamos con una nota discordante pero que es necesario destacar.

Algunos historiadores de una forma astuta y con mucha hipocresía han querido adjudicar el papel protagónico de esa revolución a otras personas, lo que constituye sin lugar a duda, una burda irreverencia contra la figura insigne y verdadero líder de esa acción bélica: Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Dice un proverbio africano: “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, los cuentos de cacería siempre glorificarán al cazador”. Los dominicanos y el mundo sabemos que los hechos son los acontecimientos realmente ocurridos y que la historia es la versión de quien escribe.

Y es una lástima por esos historiadores, porque la tea que Caamaño encendió con su valentía, arrojo y determinación nadie podrá apagarla.

Caamaño escribió capítulos gloriosos en esta gesta inmortal de la patria, tomó la antorcha de sus hermanos caídos en la lucha, y la llevó a cuestas hasta lograr inmortalizar su sueño.

Combatió con estoicismo y valor patriótico contra el intruso invasor, diciéndole con ello, que la independencia y la soberanía de los pueblos deben ser siempre respetadas.

Estos importantes episodios históricos de la Republica Dominicana, lo convirtieron indefectiblemente en un auténtico héroe nacional de su nación.

Donde cayó Caamaño no hubo una cruz de madera u otro material. Pero surgió una luz de fe y de esperanza que inspiró a los dominicanos que usamos la razón a estar conscientes que aunque todavía el pueblo transita por caminos de apuros y sufrimientos, sabemos que el logro del porvenir de la patria no está lejos.

Cuántos sacrificios, lucha y valentía quieren echar por la borda tus detractores, pero no te preocupes hombre probo, tu larga historia de esfuerzos y de esperanza nunca desaparecerán porque la memoria es el único paraíso del que jamás podemos ser expulsado; y además, los que conocemos la verdad de tu gran osadía somos más.

Coronel no nos extraña que algunos ingratos no reconozcan tus méritos y tus grandes hazañas, pero, ¿Qué pretenden arrebatártelos?; ¡Francisco Alberto caramba!.