Seguridad laboral en peligro

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Esta semana celebramos el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, mientras lamentamos la pérdida de cientos de trabajadores que perdieron sus vidas en el trabajo este año. En el 2011, hubo 721 lesiones mortales en construcciones en el país, según la Oficina de Estadísticas Laborales. El año pasado, hubo 21 muertes en construcciones únicamente en la ciudad de Nueva York.

A pesar de los peligros inherentes en las construcciones, un pequeño número de constructores y contratistas sin escrúpulos están tratando de debilitar la ley que garantiza equipo y prácticas seguras para la construcción. Si lo logran, el trabajo peligroso tendrá mayores riesgos.

El estatuto de seguridad para la construcción en Nueva York, comúnmente llamada la ley de los andamios, tan sólo requiere lo que requiere el sentido común —aparatos de seguridad que sean seguros y adecuados para prevenir que los trabajadores se caigan de las alturas y para impedir que materiales de construcción caigan sobre los trabajadores que se encuentran más abajo. Si los dueños y los contratistas generales cumplen con la ley, se asegura la seguridad. Aquellos que no cumplen con la ley se considerarán responsables si y cuando ocurra un accidente.

En ningún lugar de la nación son estas protecciones más importantes que en la ciudad de Nueva York, la cual únicamente puede crecer hacia arriba.

Las protecciones son especialmente importantes para los trabajadores inmigrantes latinos, chinos y otros quienes sostienen una porción significativa de la fuerza laboral en las construcciones de la ciudad. A menudo son ellos los que son contratados para hacer los trabajos más peligrosos y, con un conocimiento limitado de las operaciones diarias en el trabajo, son los que menos pueden hablar por sí mismos para pedir y recibir equipo y entrenamiento de seguridad apropiados.

No obstante, los constructores y contratistas quieren cambiar la ley para responsabilizar a los trabajadores, quienes están a la merced de su equipo, por la seguridad en el trabajo. En colaboración con las grandes compañías de seguros, insisten que las protecciones de la ley de los andamios deben ser eliminadas y la seguridad diluida en base a la falsa afirmación de que la ley sale muy cara en estos difíciles momentos económicos.

Se han presentado quejas en Albany de que la ley de los andamios es dinero caído del cielo para cualquiera que se lesione en un trabajo de construcción. Aparte de ser insultante, también es completamente erróneo. Conforme a la ley, un trabajador que rehúsa usar el equipo apropiadamente no puede recibir beneficios por daños. Además, el trabajador tiene que comprobar que alguien más violó la ley, por ejemplo al no proveer un arnés o escalera de seguridad.

Pero lo que es más repugnante es la noción de que un trabajador severamente lesionado esté recibiendo “dinero caído del cielo”. Uno tan sólo puede imaginarse cuántos propietarios y contratistas generales quisieran “dinero caído del cielo” que viene con lesiones devastadoras y permanentes.

Hasta ahora, a pesar del número de tragedias, el historial de seguridad en el estado de Nueva York está entre los mejores de la nación. Esto se debe en gran parte a nuestros reglamentos sensatos de seguridad, incluyendo la ley de los andamios, y el cumplimiento por parte de muchos de los principales contratistas.

El Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo ha sido siempre una ocasión para “recordar a los muertos y luchar por los vivos”. Mientras recordamos a los trabajadores que hemos perdido este año, luchemos por la seguridad de los trabajadores neoyorquinos que arriesgan sus vidas diariamente para ganarse el sueldo de un día.

Joel Shufro es director del Comité de Nueva York para la Seguridad y Salud Ocupacional (NYCOSH). Michael Jaffe es presidente de la Asociación de Abogados Litigantes del Estado de Nueva York (NYSTLA).