window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

La hipocresía de una celebración

En estos días en que se aproxima una nueva celebración de la histórica batalla del cinco de mayo de 1862,que libraron las fuerzas invasoras francesas bajo las ordenes del general Charles de Lorencez y las tropas mexicanas comandadas por el general Ignacio Zaragoza y que conmemora cada cinco de mayo la Batalla de Puebla en donde el ejercito azteca se cubrió de gloria al derrotar al altivo y orgulloso ejercito francés herederos del Emperador Napoleón Bonaparte. Considero la celebración comercial en los EE.UU. una hipocresía, porque ahora como en cada año en este país, se festejaran bebiendo y comiendo lo que consideran como mexicano, sin tener una idea exacta de lo que celebran. Incluso algunos llegaran a la osadía de decir que es la fiesta nacional de México -la ignorancia es atrevida – cuando muchos de nosotros sabemos que es el 16 de setiembre de cada año en que se recuerda el famoso grito de Dolores efectuado por el cura Hidalgo en el año de 1810 y que marca y proclama la independencia de México de la corona española. Estos tuvieron que pasar casi 300 años de absolutismo, abusos y explotaciones para que de la tierra de Cuahutemoc se levantara el pueblo en armas exigiendo y luchando por su libertad.

Decía yo que todo este gran espectáculo, es una gran hipocresía ya que supuestamente se le rinde un homenaje al valor del pueblo mexicano cuando aquí en los EE.UU. se les denigra, se les estereotipa, se hace mofa de ellos, se les estigmatiza y se les culpa de muchos males sociales que suceden aquí, desde la economía hasta la seguridad nacional. Ellos son el chivo expiatorio de todos los males de la nación norteamericana.

Y ahora después que han ocurrido los luctuosos y terribles atentados de Boston, se les pretende de nuevo incriminar, culparlos y sabotearles, como en el 2001 a raíz de los atentados a las torres gemelas de Nueva York. Su camino a la legalización y ciudadanía, hoy que se vislumbra la luz al final del túnel para mas de 12 millones de hermanos indocumentados. El tema de la reforma inmigratoria integral se tiene que definir ya como bien lo ha manifestado nuestro presidente Barack Obama no se puede seguir dando largas a este trascendental tema de interés y seguridad nacional.

La única manera es con la movilización de la gente y presionar a los congresistas, para que trabajen por esta nueva ley. Es hora de dejar de satanizar a toda esta humilde gente que vienen aquí a ganarse la vida honradamente para sostener a los suyos. De que haya algunas manzanas podridas las hay en todas partes, pero siempre son la minoría.

Apoyemos a todos: blancos, negros, asiáticos, indígenas, en este crucial tema nacional. La gente reaccionaria y retrógrada de este país aún no se quiere dar cuenta que el rostro de los EE.UU., de ha cambiado. Ya, no es más el de un país caucásico, sino uno diverso, con aprecio la libertad, la democracia, y los valores que siempre han identificado y representado a esta gran nación.

Contenido Patrocinado